Esto podría ser una “carta abierta a Ana Josefa Silva”, comentarista de cine. Resulta que fui a ver el documental ganador del Oscar “Bowling for Columbine”, de Michael Moore, y luego leí la crítica hecha por A.J.S. en el diario “La segunda”.
Reproduzco el texto de Ana Josefa:
 “BOWLING FOR COLUMBINE”, Michael Moore, ¿sabe Ud. dónde queda Chile?
por Ana Josefa Silva V.

    El gran pueblo norteamericano y sus más renombrados exponentes de la cultura pop adolecen de un pequeño vacío informativo: están convencidos de que el mundo se termina en Río Grande. Más allá de esa frontera con México, para gran parte de la masa del próspero país no hay más que una pura sopa de paisillos y personitas más o menos iguales. En rigor, han ido conociendo el mundo gracias a las variadas intervenciones militares de sus distintos presidentes en Asia, Africa e incluso América. Aún así, una reciente encuesta reveló que según creía una mayoría impresionante de estadounidenses, Afganistán quedaba… en cualquier parte, menos donde realmente está.
BOWLING FOR COLUMBINE es un muy buen documental con el que el autodenominado transgresor Michael Moore se ganó un Oscar (es cosa de verla para entender por qué, más allá de sus méritos, que ya sabemos no son suficientes para adquirir el premio). Lamentablemente le ocurre lo que a muchos de sus compatriotas: Noriega y Panamá; el Congo y Mobutu; Vietnam y Ho Chi Min; Tumbuctú y quien sea, caben en el mismo saco que Chile y Salvador Allende, asesinado por incursiones gringas que dejaron 5 mil muertos en 1973. Puede sonar arrogante y hasta patriotero, pero ¿hasta cuándo se supone que los tercermundistas deberíamos soportar la difusión de ignorancias de parte de nuestros superiores habitantes del Primer Mundo? En todo caso, la secuencia en cuestión nos proporciona un gran dato para zanjar la discusión de si vale la figura jurídica del secuestro en el caso de nuestros detenidos desparecidos. Moore dice que los mataron los yankees (no queda claro si con la CIA, con su ejército o con sus dólares) y no sólo a todos, sino que a 5 mil….
OK. Es apenas una partecilla del documental, pero lo menos que provoca es un respingo…
Moore en realidad quiere demostrar con su realización que la increíble cantidad de armas que las leyes permiten manejar a cualquier norteamericano tiene directa relación con la violencia que hace que en su país 11.127 ciudadanos hayan muerto, en un año, en accidentes causados… por armas. Para eso investiga, compara con otros países cercanos, aprovecha de regalarle un raspacacho a una empresa con la que mantiene una antigua disputa, de paso decide que la culpa de todo la tienen los gobernantes derechistas de su país y muestra, en una entrevista, cuán cuerdo y lúcido es el maquillado rockero Marilyn Manson, rechazado por manifestantes conservadores.
Notables aquellas escenas donde el propio documentalista compra municiones y balas mientras lo afeitan en una peluquería, así como los argumentos francamente naives de quienes defienden su derecho a portar armas. No hay duda que Moore maneja su oficio y le interesa investigar. Quizás por eso es que uno esperaba que no cometiera estupideces estilo Bille August en La casa de los espíritus.
Aunque BOWLING FOR COLUMBINE es la mejor manera de enseñar a cualquier estudiante que un documental será siempre tan subjetivo como un metraje de ficción, en términos generales se trata de un muy buen trabajo.
IDEAL PARA: quienes gustan de comulgar con ruedas de carreta.


Bueno, la cosa es que no pude quedarme callado. Envié un mensaje al foro de La Segunda (que al momento de escribir esto, aún no aparece), comentando mi punto de vista. Afortunadamente de algo sirve el botón “Atrás” del browser, y pude recuperar lo que escribí:
“Hago el comentario aquí, porque no tenía otro lugar donde hacerlo: Ana Josefa, yo siempre te creí. Hablabas de cine y coincidíamos en muchos puntos. A veces eras más condecendiente que yo en tus apreciaciones, lo que me demostraba que tienes buen corazón y una mente abierta… pero tu crítica de Bowling for Columbine… ¿qué pasó? ¿Basar una crítica completa en menos de 30 segundos de metraje? ¿Qué tienen que ver los detenidos desaparecidos? Tu indignación llegó a tal extremo que no te fijaste en la tesis del film (la real, no la que dices que es): que no es el número indiscriminado de armas el causante de tanto muerto y violencia (Canadá, según el film, tiene alrededor de 7 millones de armas dando vueltas), sino la cultura del miedo impulsada por los medios de comunicación y las empresas que profitan de él.
Puchas… espero que la crítica haya sido sugerida por alguien. “