Está lloviendo en la capital mientras escribo ests líneas. No he querido encender las luces y, aunque es de día, está todo oscuro.
Lo agradable de estas lluvias es que el tráfico disminuye y el agua limpia las hojas de los árboles que veo por la ventana que da al patio interior de mi edificio (una de las razones de peso por las cuales me vine pa cá).
Hay que aprovechar esto… poder trabajar en casa y tomarme mi tiempo para hacer las cosas. Porque si todo sale bien, voy a estar bastante ocupado a partir de un par de semanas más. 🙂