Anoche fui al preestreno de Terminator 3 y quedé gratamente sorprendido.
Iba preparado para un bodrio, pero encuentro que es una película muy bien hecha (aunque Italo Passalacua opinó lo contrario, pero siempre es así cuando sale del cine). Co el amigo que fuimos (crítico de cine en “El Periodista”) encontramos que la película se sostiene sola, lo que ya es una gran ventaja.
Por supuesto que es una orgía de destrucción, pero eso es Terminator ¿no? Pedirle filosofía profunda no lo es.
Nuestra gran pregunta pre-verla era cómo iban a enlazar el levantamiento de las máquinas (es el subtítulo: the raise of machines) si se suponí que el día del jucio había sido evitado en la segunda parte. Passalacua encontró que era una solución infantil, yo no pienso lo mismo. Me parece que salió bastante bien parada. Nada que envidiarle a las partes 1 y 2.
Eso sí que detectamos un error de continuidad muy feo. Fíjense en las fechas en la escena del cementerio y compárenlo con la “cronología oficial”… y tenemos un desface de a lo menos 3 años. Pero es un pelo de la cola.
Un punto aparte merece la chica terminator, Kristanna Loken. Preciosura, apenas sale en pantalla quita el aliento.
FInalmente, quiero mencionar que acá se usa bien la animación computacional. De hecho uno supone que deben ser personajes generados por computador por la imposibilidad de hacer esas tomas de otra forma. Pero la gran gracia es que no se nota. No es Matrix, no es Hulk y mucho menos Blade 2.
En resumen, creo que es una excelente película para los fanáticos de la serie. Oscura, fatalista, y con el plus de dejarte pensando en el destino.