Acabo de terminar de ver Eight Legged Freaks, por el HBO. Una película de monstruos hecha en el 2002, pero siguiendo todas las reglas de los clásicos de monstruos- radiactivos- mutantes- que- atacan- a- un- pequeño- pueblo- de- norteamerica- perdido- en- medio- de- la- nada.
La protagoniza el insufrible David Arquette, pero no logra empañarla. De hecho, es tan patético que le da más gracia al personaje.
Me reí de lo lindo con este homenaje-parodia al género. Están el chico-bonito-pero-tonto, el malo-con-intereses-ocultos, el niño-genio, la adolescente-permanentemente-enojada, el heroe-que-regresa-del-autoexilio, la heroina-dura-pero-con-su-corazoncito, el ayudante-torpe-y-buenazo…
Y no hay que olvidar las arañas. Aquí son muuuuchas, y de distintas especies. La tarántula en especial es un verdadero panzaer, mientras que las pequeñas parecen velociraptors.
Lo genial de la película es que en ningún momento se toma demasiado en serio, pero al mismo tiempo no cae en la chacota… son los detalles los que son hilarantes: que el pueblo se refugia en el mall (guiño a la noche de los muertos vivientes), el tipo vestido a lo Jason de Martes 13 que no dura un round con las arañas, la pandilla de inútiles que resultan ser los hombres del pueblo, defendidos por la sheriff y su torpe ayudante, y las muertes y caidas de las arañas. Recomendable, muy recomendable. A menos que tengas aracnofobia .
Siguiendo con el tema del cine, el martes fui a ver El último samurai, con Tom Cruise. La Brujis se emocionó totalmente, pero no me daba para escribir un comentario de la película hasta que leí el de Pasadizo. Una cosa es dejar constancia que la película es un reciclaje de muchas películas (danza con lobos, Shogun, Corazón Valiente, entre otras), pero otra es decir que eso eclipsa todo. Esa es una crítica con veneno, que descalifica a quien le haya gustado el film. Juro que al leerlo me dio la impresión de que el autor no tenía sangre en las venas… quizás porque a mi sí me conmovieron varios elementos: la lucha desesperada, en la que se acepta morir por la causa; el camino del samurai (bushido); el romance insinuado sólo con miradas; la lealtad, etc.
Críticas como la de Rodríguez (el autor del comentario de pasadizo) me hablan de un cineasta frustrado y no de un espectador que busca ayudar a otros espectadores.
Una disgreción: el artículo tiene una falacia enorme. Cito: (…)alargando (como suele hacer en sus anteriores películas) las escenas, hasta la extenuación del respetable, que no queda maravillado ni fascinado como ocurría con el western citado, sino que aquí consigue provocar todo lo contrario, aburrimiento y sensación de déjà vu, ya que el público tiene la sensación de encontrarse en un terreno ya conocido, dentro de una historia predecible cargada de lugares comunes y convencionalismos.
Eso es una falacia (aquí pueden encontrar el significado de “falacia”), una de falsa generalización, para ser exactos. El cronista asume que todo el mundo se aburrió porque él se aburrió… mala cosa.
Eso me lleva a una reflexión sobre la crítica: se está tan imbuido en el rol de crítico que se olvidan de disfrutar lo que están viendo. Recuerdo mis clases sobre periodismo de Cultura y Espectáculos (tengo la especialización), en la que el profe me remarcó que en cosas de arte no somos quiénes para juzgar: lo que debemos hacer es transmitir lo que sentimos frente a la obra, no dar cátedra sobre cómo debió haber sido hecha.