Dos temas que mueven la agenda de hoy:

  1. El gas boliviano
  2. El payaso en Haití

En el primer caso, tenemos al ministro de hidrocarburos de Bolivia que anuncia con bombos y plantillos que la exportación de gas no pasará por Chile, sino por Perú. Y menos de 24 horas después el presidente dice que la decisión no está tomada.
Sabiamente el ministro del interior de Chile declaró que Bolivia “”Es dueño del gas y es dueño de hacer lo que le parezca con él”. O sea, maní lo que hagas. ¿Acaso creen que ese tema es importante en Chile? Excepto a los inversionistas, importa menos que un paquete de cabritas. O sea, nosotros habíamos asumido que el negocio había funado y que no había vuelta atrás.
Pero más importante es el tema de la descoordinación de un ministro y su presidente. ¿Qué clase de gobierno es ese? ¿El ministro se arrancó con lo tarros? Una vez más, se ve que de serio tienen bien poco.
Relacionado con la falta de seriedad, para que vean que no es patrimonio sólo de algunos gobiernos, el candidato benemérito decidió ir a darse un paseito a Haití con fondos municipales. Aquellos que alegan que es una operación mediática para subirle el perfil internacional son unos mal pensados. Cómo se les ocurre. Fue en misión humanitaria. Y para eso llevó a 1 doctor, dos enfermeras, y trece periodistas. Para que le tapen la boca a los que dicen que Lavín es puro circo. Por eso mostraban imágenes del candidato besando niños desnutridos en un hospital haitiano.
Eso sí, se quedó con cuello porque no pudo ver el show de la Marlene Olivari a las tropas chilenas… porque no le autorizaron la entrada.
¿Y los remedios? Los entregaron, creo. ¿O todavía estarán retenidos? Habría que explicarle a los santiaguinos de dónde salieron los fondos para el periplo, a quién estaban destinados los medicamentos, cómo el señor Lavín firma un convenio de cooperación con un alcalde de otro país cuando está “en sus días libres”.
Como dato freak: la encuesta de la cuarta sobre el tema, registraba (al momento en que la vi) más de 1400 votos -que debe corresponder a 3 a 4 veces la cantidad normal-, y en la que la opción de que el gesto de Lavín era eminentemente político, alcanzaba el 75,9%. Y si seguimos los preceptos del candidato, la barra pop no se equivoca.