Alaluz

En busca de la Aleteia

Vampirismo Emocional

Esta entrada es la parte 9 de 14 en la serie Profilaxis Social

Curioseando en Planeta Blogs, me he dado cuenta de una tendencia preocupante: Los blogs que llaman mi atención son aquellos en que sus protagonistas se están cortando las venas (o a punto), tienen la vida hecha trizas y/o/u sufren como si les echaran limón en las heridas abiertas (junto con todo el menjunje de aliños completos).

No deja de ser curioso, pues en general huyo de esas cosas. ¿Se estará despertando en mi el vampirismo emocional del que profitan (exitosamente) tantos medios, como la TV y su profeta en la prensa escrita? ¿Será que estoy cayendo en las garras de aquello de lo que he renegado una y mil veces? ¿ah?

Quizás la respuesta es que es más entretenido leer eso que seguir con bits, lenguajes, estándares, y la guerra de los browsers. Hay gente detrás, y se nota. Pero ¿por qué es más mejol leer eso? Claro, engancha. Es rápido, de consumo fast food. Llega, es intenso, se va y no deja huellas. Perfecto para las horas lateras de media tarde en la oficina. A quién le interesa cabecearse con temas con la mecánica cuántica y la teoría del caos (magia incluida). La idea es no quedarse dormido.

Ahh… la eterna trampita que nos hacemos a nosotros mismos. Rehuyo del diente del dandy, pero caigo en este otro extremo. Y al final son lo mesmo mijo. Lo mesmo. Simples escapes para tardes aburridas, suplementos anímicos para la flojera, simulacros de emoción para cuando no se tiene ninguna. Igual que una porno, admirarse de todo lo que dura mi socio tirando con 5 mujeres y aún tiene presencia (y energía) para hacer piruetas. En el equivalente blogístico, maravillarse cómo le pasan tantas cosas a un sólo perico, que hace parecer que la vida propia es un nido de lugares comunes, obviedades y lata. Como se decía criticando a la tv: todos tiran más, mejor y más seguido que tú.

Quizás leo esas cosas para sentirme pequeño, que no soy el centro del mundo y que tampoco es una buena idea serlo. Tal vez es mi forma de luchar contra mi ego, mantenerlo en su justa proporción y, quizás, sobre todo, para agradecer que aún cuando mi vida no es tan movida como la de un doble de acción o un dandy a la caza de cuanta cosa se arratre por la tierra, sigue siendo mi vida. Y a su manera es bastante interesante.

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