Alaluz

En busca de la Aleteia

Sueño Bolivariano

Cecilia me dejó un mensaje que da para sacarle punta. Básicamente plantea que aún cuando tenemos una tradición cultural latinoamericana con un discurso de integración y hermandad, basta cualquier problema para que surjan los nacionalismos y chovisnismo… y que claro, para nuestros vecinos del norte los chilenos somos lo peor de lo peor.
Y tiene razón. Bolivar era un soñador. Habría dicho estúpido y cegatón, pero es muy fuerte. No podía preveer la miopía de sus descendientes, y que los intereses locales serían más fuertes que cualquier otra cosa.
Basta con resumir un mensaje que nos dejaron en la fonda: Chile, el caín de américa.
Las buenas intenciones y discursos se quedan en eso, porque sale más barato joder al vecino, tirarle mierda con ventilador y cosechar aplausos de la galería, en lugar de actuar como estado con visión de futuro. Total ¿qué van a hacer? ¿Armar una guerra por unas cuantas declaraciones incendiarias? Ni siquiera alegamos cuando nos cortan el gas y dejan paralizadas a todas las industrias de la región metropolitana que funcionaban con ese combustible, asi que con menor razón vamos a armar un incidente internacional por unos cuantos irresponsables como Evo Morales (que dicho sea de paso, se achuchó entero cuando vino a Chile. Juraba que le iban a poner una bomba o hacerlo colador a balazos).
Mala imagen, mala leche… yo me consideraba un americanista, pero puchas que joroban. Cualquier cosa es una excusa para atacar… y lo único que logran es que acá también resurjan sentimientos cochinos. “¿Por qué hinchan tanto? ¿Hasta cuando nos vamos a quedar callados? ¿Por qué no hacemos algo que realmente les dé razones para alegar?”.
Cansa. Me da la impresión que los que manejan estos asuntos son una tropa de irresponsables y burros, que están inflando el globito con motobomba… Personalmente me tienen hasta la coronilla.
Pero claro. Uno es demócrata. Uno piensa que las cosas se pueden solucionar en forma pacífica. Uno cree que el racismo no es la vía. Uno jura que todos somos iguales. Hasta que sale otro huevón quemando banderas, declarando que somos unos ladrones, que somos la escoria del vecindario…. es entonces que las convicciones tiemblan.
¿Tanto cuesta poner algo de cordura en nuestras relaciones?

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