Alaluz

En busca de la Aleteia

Maldito movistar

Estaba almorzando a eso de las 15:30 en el patio de comidas de Bandera con Moneda (tercer piso, edificio nuevo, lleno de ventanales y esas cosas que le trae la modernidá), comiendo una rica carne mongoliana con arroz y chapsui de pollo, cuando sonó mi celular.

– Aló
– pjjjtt
– Aló
– pppjjt…dio… pjjjt…llam… pjjt.. urgen…
– Aló!!

Con el tenedor en una mano y el celular en la otra, cuidando la mochila con las piernas y la casaca con el traste, movía la cabeza tratando de agarrar señal.

Nada.

Terminé colgando. Lógicamente era de la pega. Yo andaba afuera arreglando un pastel donde un cliente, había terminado temprano y había pasado a comer algo, pero al parecer me necesitaban urgente. No podía dejar el plato (apenas había comenzado a comer) ni moverme (para que no me robaran nada). Asi que a estirar el pescuezo, extender la antenita del bendito celular y esperar a tener señal.
Asi que furiosamente traté de comunicarme con la oficina.

-Aló
-Aló, Claudio, llamo E urgente, que tiene un problema con el sistema. ¿Tienes el celular?
-No (ni se imaginan el atado para sacar lapiz y papel). Llámame en dos minutos.
-ok.

Colgar, sacar la mochila, juntar los elementos y seguir comiendo, pues me di cuenta que tendría que salir corriendo de allí. Y estaba listo cuando veo el maldito mensaje: roaming.

MALDITO TELÉFONO. Desde que es movistar me hace más atados que antes. Sin señal, sin recibir, sin el buzón, nada. Y lo más terrible es que me imaginaba que el fallo había sido originado por el cambio que había hecho antes. O sea, que la había cagado. Y como el servidor estaba en línea y funcionando, debía ser reparado lo antes posible. Pero no podía saber cuál era el problema hasta que me comunicara con E. Asi que tenía dos opciones: dejar la comida botada y largarme, o comer lo más rápido posible. Lógicamente opté por la segunda, pero cuando llevaba tres cuartos de almuerzo pudo más el sentimiento del deber… y boté lo que quedaba y me largué a buscar señal.

Cuento corto, había un fallo, pero no era atribuible a mi cambio. Me di cuenta de inmediato, y miré el basurero con pica. Podría haber terminado de almorzar tranquilo, pero el puto teléfono me obligó.
Igual tuve que volver donde el cliente y quedarme 3 horas más de las presupuestadas… con el teléfono sin señal nuevamente, porque no pesca ni una cuestión dentro de los edificios (a menos que tenga la cabeza fuera de la ventana).
Puajt.

TAGS: , telefonos celulares, mal servicio,

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