Por qué hay que saltarse las reglas

En el estado existe una forma bastante sui generis de protestar. No se van a paro, sino que se ponen cargantes con cumplir las normas. Así, si necesitas una caja de clips, no la vas a buscar, sino que sigues el procedimiento: elevar un memo al jefe directo, que elevará otro memo a su jefe, que lo derivará al encargado de bodega, que revisará y responderá si hay cajitas disponibles o no, en cuyo caso deberán elevar un nuevo memo solicitando la adquisición de las benditas cajas, por lo que necesitan tres cotizaciones independientes, que luego deberán pasar a contraloría para dar su visto bueno, para luego volver con la resolución a las instancias adecuadas, siempre y cuando no se traspapele tanto memo… y con suerte será aprobado. Luego de esto se comunica a todos los involucrados, y se envía la orden de compra. Una vez que ha llegado debe pasar a bodega, donde se llenarán los papeles por triplicado para que quede en el inventario de existencias, para luego avisar que llegó el cuento y envíen el memo respectivo. Y entonces, tras uno o dos meses de papeleo, te entregan la bendita caja de clips.
Esto es especialmente divertido y efectivo cuando una decisión debe ser tomada en forma rápida y oportuna, pues la ventana de acción es pequeña. Algo así como “esto debe quedar solucionado la próxma semana”.
No es de extrañar que la gente eficiente se salte tantas barreras. El atado es que caen en acciones ilegales. Pero, éticamente ¿no son mejores los que luchan por sacar las cosas adelante en lugar de quedarse de brazos cruzados? ¿O es mejor quedarse sentado sin hacer nada, con miedo a que llegue el parlamentario de turno a destruir lo construido en base a “ganarle el quien vive” a la máquina burocrática?
Es un tema espinoso, pues se camina al borde de la navaja. Pero me queda claro que muchas cosas beneficiosas no podrían haber sido realizadas si alguien no se hubiera jugado el pescuezo.

8 comentarios en “Por qué hay que saltarse las reglas”

  1. El problema no entonces la persona sino la misma norma, ya que no cumple con el objetivo de permitir realizar ciertas acciones, en vez del ejemplo de la cajita de clips en que las detiene. Pero somos un país legalista: para solucionar todo, en vez de usar algo llamado “sentido común”, el homo chilensis utiliza la Ley como recurso de acción para no hacer nada al final.

    Y eso no solo ocurre en la misma estructura burocrática del Estado, sino también en sus derivados, y por que no decirlo, en las empresas privadas.

    Esto me recuerda todos los shows que se han realizado por parte del centro de alumnos y de la dirección para disponer de más salas de clases en mi carrera durante los últimos 3 años (incluyendo este), y que hasta ahora dan resultado cero…

  2. La empresa privada… uf .. tengo bastante que decir de ella. Para otro post, quizás. Yo he estado en empresas estatales y privadas, y te digo que no hay mucha diferencia.

  3. El problema puede estar, en que hay acciones que es más económico no cuantificarlas. Si los creativos que hacen las leyes se guiaran por eso, no existirían tantas trabas burocráticas, y nos esforzaríamos más en controlar lo realmente importante.

    Concuerdo en que el sentido común, es la forma de expresar la sabiduría divina a través del ser humano…

  4. Preguntale a un diputado/senador que es el sentido común, y probablemente dira algo como:

    ¿Sentido común? Hay que legislar para regular ese tema…

    Espero que Dios sea en estos aspectos chileno, porque de ser así pasará muchisimo tiempo antes que pueda coordinar con leyes, instrucciones, ordenanzas, reglamentos, memos, etc, a todo el Cielo para el Día del Juicio Final.

  5. Tengo mis dudas que el problema sean las normas realmente, quizás me equivoque, pero tengo la sensación de que en las empresas (privadas y públicas a mi juicio son similares) la cultura que se vive en ellas genera un clima de tensión en la que ningún cargo desea hacerse responsable de ninguna decisión. Es un poco ese no saber decir que no que tenemos… no nos hacemos responsables de nuestras acciones. Y no es para menos, pues el “acoso laboral” es pan de cada día. Siempre pienso que son estos “detalles” los que nos conforman en una sociedad “subdesarrollada”… dime que me equivoco, plís 😉

    Petra, la casiopea.

  6. A mí ni me hablen de “burrocracias.” He sufrido en carne propia la inficiencia de los papeleos e ineptitudes varias. Me vine a sacar un Master a Canadá y terminé con un Post-doctorado en Trámites Incomprensibles e Inservibles. No hay país que se salve…

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