Un respiro en la ciudad

Tuve que ir al banco a depositar un cheque que hacía días me quemaba la billetera, por lo que salí rápidamente de la oficina. Pensaba demorarme lo menos posible, porque tengo una pega que terminar luego. Pero cuando salí del banco decidí pasar a lustrarme los zapatos… y fue como si me detuviera en el tiempo, mietras el resto de la gente pasaba a mi lado en cámara rápida.
Es curioso el efecto de detenerse y que te masajeen los pies mientras les pasan el betún y el pañito para sacar brillo. Son instantes que se estiiiran, que sirven para calmar los ánimos y darse cuenta de la vorágine de la velocidad en la que estamos sumergidos.
Además, hay un no sé qué de orgullo y satisfacción cuando te paras, ves los zapatos como nuevos y caminas cuidando que no se vayan a embarrar o alguien te de un pisotón. Como cabro chico luciéndolos. Algo para alegrar la mañana sonrisa.gif.

3 comentarios en “Un respiro en la ciudad”

  1. Agradable encontrarse con una persona que disfruta con las cosas simples de la vida. ¡felicitaciones! trata de seguir igual.
    Soy una profe, felizmente casada, 3 hijos (27, 25, 20) y como tú simple, solidaria y querendona. No todo el mundo es denso.¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡bien!!!!!!!!!!!!!!

    evelyn

  2. Algo de pudor siempre me ha detenido a que me lustren los zapatos, creo que debe ser porqué mis papas cuando niña me decían que mis zapatos debía lustrarlos yo.

    Pero ahora entiendo a mi marido que cada vez que le digo lustra tus zapatos, me dice no te preocupes que hoy paso a lustrármelos en el centro.

    Ven que los hombres han descubierto placeres que para nosotras las mujeres son desconocidos.

  3. jajaj…. a mí me contagió el placer una amiga, y yo se lo contagié a mi amorcito….
    Somos hartas las mujeres que disfrutamos de un buen lustrado.. y si es en la plaza de armas… mejor 😉

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