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Corporaciones Psicópatas

Esta entrada es la parte 3 de 14 en la serie Profilaxis Social

¿Se puede hablar que un ente abstracto pueda tener rasgos de personalidad? O sea, ¿puede algo que no sea una persona (ni animal, ni planta, ni nada físico) tener un comportamiento?

Es una pregunta interesante que se plantea el documental “La corporación“. El razonamiento es simple: las corporaciones son entes jurídicos, personas ficticias que lo son gracias a la definición legal que se ha hecho de ellas. Son las llamadas “personas jurídicas”, y que como cualquier persona tienen ciertos derechos y obligaciones. Pueden tener un nombre, pueden firmar contratos, ser dueños de propiedades, etc. En caso de violar una ley, son responsables ante el estado, no así sus accionistas ni ejecutivos. Es la perfecta pantalla para saltarse la ley y salir impune.

El documental, de una fuerza arrolladora, lo deja muy claro: si se les trata como a personas, sigamos hasta las últimas consecuencias. Y así realizan un análisis del comportamiento y el estado mental de estas “personas”. La conclusión es lógica: son psicópatas. Para ello se basan en el “personality diagnostic checklist”, de la Organización Mundial de la salud ICD-10 y en el Manual de desórdenes mentales DSM-IV.

Pueden ver este razonamiento en el siguiente estracto del documental:

Como pueden ver, la lista tiene los siguientes comportamientos:

  • Cruel indiferencia por los sentimientos de los demás
  • Incapacidad para mantener relaciones duraderas
  • Temerario desprecio por la seguridad de los demás
  • Falsedad, mentir y engañar repetidamente a los demás para conseguir un beneficio
  • Incapacidad de sentirse culpable
  • Incapacidad para ajustarse a las normas sociales relacionadas con el cumplimiento de las leyes

“La película y el libro nos hacen entender algo fundamental: la empresa es un psicópata. El psicólogo Robert Hare expone una lista de síntomas de psicopatía y existen grandes correspondencias. La empresa es irresponsable porque, al intentar satisfacer su meta empresarial, pone en peligro a todos los demás. Las empresas tratan de manipularlo todo, incluso la opinión pública. Las empresas son grandilocuentes e insisten siempre en que «somos los números uno, somos los mejores». Las empresas evitan asumir la responsabilidad de sus actos y son incapaces de sentir remordimientos. Y la clave para retomar el control de esta institución psicopática es comprender la naturaleza de la bestia.”

(Fuente: La insignia)

Lamentablemente estas características parecen ser cada vez más comunes en nuestra sociedad. Y para quienes no lo sepan, los psicópatas no son curables. No hay tratamiento psicológico ni en base a pastillas que puedan lograr algo. De hecho, tienen el cerebro cableado de forma distinta al nuestro (asumiendo que tú y yo no somos psicópatas).

“Me atrevo a conjeturar que el área dorso-lateral del cerebro de un psicópata funciona bien, dado que es allí donde se planifica una acción (…) los problemas deben de estar en (…) la corteza ventromedial, en esa zona de la corteza prefrontal que dota de sentimiento a la acción ordenada por la corteza orbitofrontal. Eso explicaría el hecho de que el psicópata, como es el caso, sabe siempre lo que hace, aunque no lo siente y, por ello, es incapaz de empatizar con su víctima” (Sanmartín, 2002: 116) (fuente aquí, PDF acá)

“Desde un punto de vista evolutivo, el cerebro humano estaría formado por múltiples estructuras (algo así como la superposición de varios cerebros distintos). El cerebro primitivo, tal como el de un reptil, dirige los mecanismos básicos de la reproducción y conservación de la especie. El cerebro de los seres vivos de sangre caliente, los mamíferos superiores y el hombre han adquirido, con el tiempo, módulos cada vez más complejos que dieron lugar a la afectividad, emotividad y conciencia, a partir de la formación de una fina película que recubre nuestro cerebro, llamada corteza cerebral.

En los psicópatas, la química de su cerebro humano, que es en parte producto del accionar génico (heredado), se encuentra alterada, ya que sus genes están alterados. Generalmente, esto se debe a que han heredado los mismos genes mutados de algún ancestro que ha delinquido, matado o violado a sangre fría, como una serpiente.

En estos individuos parecería funcionar, de manera arcaica en su mayor parte, el cerebro de una serpiente.

Los psicópatas, que en general no carecen de inteligencia, pueden, en apariencia, amar y tener compasión, pero finalmente son incapaces de ello; carecen de remordimientos, tienen severos trastornos en el control de sus impulsos, no tienen miedo, no temen al castigo y aparentan modificarse con el aprendizaje, pero, en realidad, no aprenden.

Estos criminales psicópatas no pueden ni deben ser considerados inimputables, pues tienen conciencia de sus acciones y saben lo que la ley y la sociedad dictamina como correcto o incorrecto. Pero no lo vivencian como el resto de las personas, porque su afectividad está alterada. “

(Fuente: La Nación, Argentina)

O sea, nada que hacer con ellos, excepto alejarlos, encerrarlos o derechamente eliminarlos.

En el caso de las corporaciones, la tesis es que si legalmente fueron creadas, legalmente pueden ser eliminadas. Pero me saltó a la mente que al parecer el sistema legal también tiene algo de psicópata. Por algo se premia a quien tiene la “verdad jurídica” y no la verdad. Es decir, gana quien sabe manejarse en los subterfugios de los códigos, ordenanzas, jurisprudencia y burocracia, y no quien tiene sólo su conciencia.

Esto se permea a todas las capas de la sociedad, puesto que las instituciones también pueden “enfermarse”. Hay un campo de estudio de esto, llamado Ponerología, que partió preguntándose por qué las instituciones originalmente “buenas”, que buscaban lo mejor para sus sociedades, terminan siendo “malas”, o dañando a las personas (ejemplo: comunismo). Según M. Lobaczewski, el compilador y autor del libro “Political Ponerology, a science on the nature of evil adjusted for political purposes”, esto ocurre porque personas con trastornos de personalidad ocupan cargos altos en las organizaciones, pervirtiendo las formas de relacionarse de las personas dentro de ésta. Las comunicaciones patológicas causan estress, el que si es administrado en forma regular, termina produciendo una adicción. Esto abre las puertas para que personalidades aún más enfermas o depravadas accedan a la dirección de la organización (y a eso hay que sumar que los psicópatas no tienen ningún escrupulo a la hora de conseguir sus objetivos… cosa de mirar la historia y las purgas dentro de sus mismas filas de los nazis y comunistas, eliminando a los potenciales rivales que pudieran ser obstáculos al momento de tomar el poder total… mismas tácticas del capitalismo esta vez institucionalizadas a través de las corporaciones).

¿Estamos adoptando comportamientos psicopáticos? Pues si no somos psicópatas pero estamos bombardeados por relaciones de ese tipo, nos convertiremos en sociópatas simplemente por defensa.

Una vez más el problema es la ignorancia. El conocimiento es poder, y en este caso es una vacuna para inmunizarse. Hay que informarse, entender que la ciencia y la psicología nos muestran que no podemos confiar en cualquiera. En palabras de Robert Hare, el psicólogo que más le ha dado al tema de la psicopatía, y que cuyo test (que les dejaré mas abajo, en version para adultos y para niños) es el más utilizado hoy en día para el diagnóstico de psicopatías (la escala hare.1996):

Eduard Punset: Y si aplicáramos la escala Hare en todo el mundo, se llegaría a la cifra de 1% de la población total que padece psicopatía, el mismo índice que el de la esquizofrenia, o incluso más ¿no? De esto es lo que estamos hablando, lo que es muchísimo, ya que por ejemplo en EEUU es 2 millones de personas…
Robert Hare: Es más de lo que nos pensamos, y si piensas no sólo en el número de casos sino en su impacto… Si piensas a la cantidad de personas que afecta la esquizofrenia: a la familia, a los amigos más próximos y a la propia persona a la que también crea un gran sufrimiento. Pero los psicópatas no sienten ninguna angustia personal, ellos no tienen ningún problema, el problema lo tienes tú, y durante el curso de sus vidas afectarán a cientos y quizá a miles de personas, de manera que su impacto en la sociedad está fuera de todas las proporciones, más que en números de casos.

Eduard Punset: Hablemos de las terapias, ya que hay algo increíble y fascinante. Tu dices que nos olvidemos de los programas de rehabilitación para estas personas, ya que es posible que funcionen al revés, y que esta gente aprenda cómo engañar. De manera que lo mejor es no rehabilitarlos con un programa convencional. Cómo les decimos esto a los jueces y a los encargados de lar cárceles, y los profesores ya que no funciona ningún programa ni ningún medicamento ¿no?
Robert Hare: Tienes razón, los programas tradicionales de rehabilitación ayudan muy poco a los delincuentes psicópatas, y existen estudios que demuestran que delincuentes que siguieron estos programas acabaron cometiendo crímenes más graves que si no se hubieran tratado. No es que el programa empeorara la situación, es que el programa no era el adecuado y todo lo que hicieron es aprender nuevas formas de manipular a las personas. Pero no quiero que tú o la audiencia tengan la impresión de que no hay nada que se pueda hacer; porque hay varios países, como Nueva Zelanda, el Reino Unido, y Canadá, donde están trabajando con programas diseñados específicamente para estos individuos. Uno de mis colegas y yo estamos trabajando en un nuevo programa que apela no a su sentido de la conciencia, o su falta de empatía, sino que se basa en el comportamiento cognitivo. Queremos cambiar el comportamiento… es muy difícil pero hay que probarlo ya que lo único que hacemos ahora es encerrarlos. A mucha gente les gusta esto: a los psicópatas como no se les puede hacer nada se les encierra. Pero esto presenta un peligro para todos. Lo que queremos hacer es presentar unos programas adecuados, que logren reducir la propensidad a la violencia.
Eduard Punset: La ultima pregunta es casi irrelevante después de todo lo que hemos dicho. Iba a preguntarte por qué han tardado tanto los expertos en diferenciar el comportamiento de los psicópatas del resto de los criminales.
Robert Hare: La pregunta no es irrelevante, y de hecho es una pregunta muy importante. Me gustaría tener una buena respuesta, pero sólo te daré algunas ideas. Tendemos a pensar que las otras personas piensan de la misma manera que nosotros, y nos gusta creer que la gente es buena.
Eduard Punset: Que la gente es inherentemente buena.
Robert Hare: Pensamos que si se les da una oportunidad todo irá bien. Algunas personas creen que si les damos un cachorro de perro, un abrazo y un instrumento musical, ya estarán bien. No estarán bien. Esto es parte del problema.
Eduard Punset: No todo el mundo es inherentemente bueno: esto es difícil de aceptar.
Robert Hare: No es que sean inherentemente malos, es que algunas personas son más difíciles de socializar que otras. Y los psicópatas se encuentran entre los que son más difíciles. Pero uno de los problemas que existen para tratar esta enfermedad en concreto es que es difícil reconocerlos. Yo di una conferencia en Gales, antes de venir aquí, que tenía el título de “Serpientes vestidas con Traje” y hablaba del psicópata que no está en la cárcel, sino el que está en el equipo de gestión, o es un comercial, o es un marido o esposa. Son personas que no reconocemos, pero las víctimas sí las reconocen. Normalmente cuando acabo de dar una conferencia me dicen cosas como “acabas de describir a una persona que está en mi vida pero que no está en la cárcel”. Los gobiernos y la sociedad quieren una salida fácil, y una salida fácil es decir que todos estos problemas son económicos o sociales. Si invirtiéramos más dinero todo el mundo estaría bien, pero esto no es así. En un mundo utópico el psicópata sobresaldría, ya que sería el predador, porque eso es lo que hacen, se aprovechan de las personas. Podemos tener una utopía perfecta y seguiría habiendo psicópatas.
Eduard Punset: Y esto es políticamente incorrecto.
Robert Hare: Sí y no nos gusta utilizar el término psicópata, aunque están en todas las áreas donde se puede obtener algo: desde pozos con agua, tierras de labranza o allá donde haya poder o prestigio. Donde se pueda obtener dinero habrá un psicópata bien vestido e inteligente que le atrae estas cosas y que lo hará muy bien para conseguirlo. De manera que hay muchas áreas: negocios, política, etc, en las que el psicópata inteligente encontrará un hogar muy confortable.”

(fuente: RTVE )

De un antiguo grupo al que era asiduo, rescato una gran verdad: “El conocimiento protege”. Asi que a continuación les dejo un par de documentos y tres links atingentes. Úsenlos sabiamente.

Ah! y cómo no dejar esto: el documental completo, con subtítulos en español. Acomódate, pues dura dos horas y media aprox.

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