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El libro negro del Psicoanálisis

Esto lo escribí en otra parte, pero creo que es interesante colgarlo acá. Hace unos meses me compré el “Libro negro del psicoanálisis”, y dejé pendiente un review. Bueno, es hora de ponerme al día.

El libro es una recopilación de artículos donde el acento está dado en los problemas de la validez del psicoanálisis desde un punto de vista histórico y de la cientificidad de la disciplina.

Desde la historia, demuestra con documentación (cartas “desclasificadas”, investigaciones, etc), que todo el edificio del psiconálisis está basado en un sólo caso (La señorita Anna O.), sobre el que Freud informó que había logrado una completa recuperación (creo que era una histeria) y que nunca más la paciente había recaido. Pero se comprueba que en el momento de publicar esa afirmación, la paciente no sólo no se había curado, sino que estaba internada, y que la terapia (“talking cure”, como le lllamaba al principio) nunca funcionó. Hay muchos más casos documentados, todos sobre los casos emblemáticos sobre los que se fundamenta el “éxito” de la psicoterapia (los llamados “clásicos”). Y se demuestra que todos son fraudes que omiten información importante, elaboran interpretaciones tiradas de los pelos y finalmente ninguno logró una cura. Y lo más grave, es el abuso de su posición de poder al crear recuerdos falsos para que calzaran con su teoría.

Ejemplos: sobre la tería de los lapsus, un caso clásico es el olvido del “señor Aliquis”. En el verano de 1900 Freud, durante sus vacaciones conoció a “un hombre joven , de formación universitaria” con el que conversó sobre el antisemitismo en sus profesiones. El hombre joven estaba indignado y quiso citar unos versos de la Eneida: “Exoriar(e) aliquis nostris ex ossibus ultor” (Que alguien salga de mis huesos para vengarme), pero no se acordaba de la palabra latina aliquis (alguien). Freud le corrigió con la cita correcta (pues la conocía) y le propuso hacer una asociación libre con la palabra que le faltaba para encontrar la razón de su olvido. Partiendo de a-liquis, el joven pasó por distintas asocioaciones: reliquias – liquefacción – fluido – simón de trento, que había sido sacrificado siedno niño – las acusaciones a los judíos de colar la sangre, en torno a sacrificios rituales de niños – diversos santos del calendario cristiano – el milagro de san genaro, cuya sangre tiene fama de licuarse en fechas precisas en la iglesia de napoles, donde se la conserva. Al llegar al milagro de san genaro el joven pensó bruscamente en “una dama de la que podría fácilmente recibir una novedad tan desagradable para ella como para mí”. Entonces Freud resolvió todo: la sangre no se licuó en la fecha prevista (se interrumpió el período menstrual), anunciando un hijo no deseado. El olvido de “aliquis” mostraba la tensión entre el deseo que llegara “alguien” que le vengara por las humillaciones y sus pensamientos latentes de aborto. Entonces Freud se puso muy contento, pues su análisis era top, verificable en terceros (alguien que no fuera él).

La cuestión es que se demuestra, con documentos históricos, que el incidente nunca sucedió y que es sólo una anécdota autobiográfica disfrazada. Pasa lo mismo con otro incidente famoso (el “signorelli”). No voy a dar la lata completa, pero el resumen es el siguiente: Estaba conversando con alguien en un tren sobre pintores y trataba en vano de recordar el nombre de Luca Signorelli. En su lugar siempre le aparecían Boticcelli y Boltraffio (alumno poco conocido de Da Vinci). Después de toda una parábola interpretativa, llega a la conclusión que Boltraffio remite a Trafoi, un sitio donde había recibido una noticia que aludía a pensamientos reprimidos en relación con el tema de “muerte y sexualidad”. Lo mismo con Boticcelli. Pero también se demuestra que en esa época estaba en Milán, donde una serie de hechos (comprobados por el contenido de cartas de la época), muestra que estaba enterado de una colección de pinturas del renacimiento. Y al recorrer la galería, es inevitable encontrarse con los números 20,21 y 22: Luca SIGNORELLI, Sandro BOTTICELLI, Giovanni Antonio BOLTRAFIO. O sea, un invento de tomo a lomo.

Esto mina las bases sobre las cuales se fundamenta el psicoanálisis, pues Freud queda como mentiroso y aprovechador (causó una adicción a la cocaina a un amigo siplemente porque quería inventar un tratamiento nuevo y revolucionario, y en esa época era partidario de que la cocaina curaba todos los males. Después lo trató con morfina… y adivinen qué pasó).

Ahora, las otras críticas se refieren a la cientificidad del psiconálisis, que quedan más que demostradas. No hay aplicación del método científico, no hay refutabilidad, etc. Incluso se cita a los psicoanalistas modernos, como Jacques Lacan, quien en un arranque de sinceridad (después del cual negó lo que había dicho, aunque ya estaba escrito), dijo:

  • “El psicoanálisis está tomado en serio, por más que no sea una ciencia. Como lo mostró abundantemente un tal Karl Popper, no es una ciencia del todo porque es irrefutable. Es una práctica, una práctica que durará lo que durará. Es una práctica de la conversación.”.
  • “El psicoanálisis es una práctica delirante…. es eso lo que mejor ha hallado Freud. Y él mantuvo que el psicoanálisis nunca debe vacilar en delirar”.
  • “El psicoanláisis no es una ciencia. No tiene estatus de ciencia, no puede alcanzarlo ni anhelarlo. Es un delirio -un delirio que se espera conduzca a una ciencia- ¡Se puede esperar mucho tiempo! No hay progreso, y lo que se espera no es necesariamente lo que se consigue. Es un delirio científico”.

(Lacan es una de las más grandes figuras del psicoanálisis de los setenta. Es una de las más grandes influencias en el psicoanálisis de hoy).

De gran utilidad es un capítulo dedicado a los mecanismos de defensa de los freudianos (que se puede aplicar a muchas cosas más). Les dejo el listado:

  • Si somos tan criticados, es la prueba de que lo que decimos es verdad (falacia argumentativa. Cualquier perseguido, entonces, tiene la razón por el sólo hecho de ser perseguido).
  • Resistir al psicoanalisis es resisitir al inconsciente (Lo que Freud dice del inconsciente lo vienen diciendo los filósofos desde los griegos, por lo menos. Nada nuevo bajo el sol, ni exclusivo del psiconálisis, ni meritorio de ir a parar a la hoguera.).
  • Resistir al psicoanalisis es rechazar la sexualidad (Mentira, nuevamente. El tema de la sexualidad como causante de problemas psicológicos es muy anterior a Freud y ha seguido otras ramas. Atribuirse la revolución y exclusividad del tema es por decirlo menos, ingenuo.).
  • Los que critican al psicoanálisis rechazan la idea del determinismo (la ciencia también es determinista. Lo que se le critica es que todo, absolutamente TODO, tiene las mismas causas: represión, edipo y estupideces de ese tipo).
  • El psicoanálisis es una ciencia (ya dejamos claro que no)
  • Lo que enunciamos es confirmado por lo que observamos clínicamente (pues no, eso es mentira)
  • Si se critica al psicoanálisis es por no haber sido (o haber sido mal) psicoanalizado. (si se critica la pena de muerte, es por no haber sido (o haber sido mal) ejecutado. Falacia argumentativa).
  • Los que critican al psicoanálisis tienen la necesidad de ser curados (nueva falacia argumentativa. Es una defensa básica, en la que quien disiente es “etiquetado” con palabras que para el grupo tienen un significado negativo y/o reprobatorio. De esta forma se demoniza al disidente y se protege la integridad del pensamiento del grupo. Ocurre no sólo en el psicoanálisis).
  • El psicoanálisis no trata síntomas sino que actúa, en profundidad, sobre las causas (Ja ja. Cito a Freud: “Como regla general, nuestra terapia se ve obligada a contentarse con dirigir más pronto, de modo más seguro, con menos gastos, los buenos fines que, en circunstancias favorables, se producirían espontáneamente”. Claro. Con 10 o más años de terapia, con 2 o 3 sesiones semanales, pagadas en efectivo por cada sesión. Sí, cómo no. El psicoanálisis es, entonces, un placebo).
  • El psicoanálisis no es una psicoterapia (comenzamos las contradicciones. Es una ciencia, no es una ciencia, es una terapia, no lo es… es lo maravilloso del psicoanálisis: es y no es al mismo tiempo, dependiendo del tiempo, la presión atmosférica, el color de tus calcetines y el ánimo con que te levantes).
  • Quienes critican al psicoanálisis no leyeron o comprendieron mal los textos fundacionales (en ellos se habla que es una ciencia, se basan en errores, omisiones y mentiras. pero mas tarde el psicoanálisis cambia segun quien lo ejerza -¿sabían que no hay necesidad de ser psicólogo o psiquiatra para ejercer el psicoanálisis? Basta haber sido psiconalizado por una de las escuelas oficiales-. Todo el edificio está corrupto.)
  • A pesar de todo Freud ha sido un descubridor genial (como si eso bastara para fundamentar una disciplina. Pero no olvidemos su veta de mentiroso y falsificador de datos. Y tampoco que se basó en otros, sin inventar la rueda)
  • El psicoanálisis es el refugio de lo único: sólo el psicoanálisis respeta al individuo (Con esto se ponen el parche: cada psicoanalaista hace lo que cree que es el psicoanálisis. Sus interpretaciones de las palabras, recuerdos y sueños depende enteramente de él, pues no hay NINGUNA definición, y NUNCA se han puesto de acuerdo para ello. Pero eso implica que el psicoanálisis se reinventa con cada persona, por lo que no se puede hablar de una disciplina. Emulando un viejo chiste de judios, si juntas a tres psicoanalístas, tendrás 4 interpretaciones).
  • El psicoanálisis es una muralla contra el totalitarismo (mentira. El psicoanalista es amo y señor de su consulta y puede tratar com quiera al paciente. Es una relación de dependencia y poder llevada al extremo. en palabras dela revista marxista “Nouvelle Critique”: “el psicoanálisis, bajo la pátina de cientificidad, es en realidad un instrumento político. Despolitiza al individuo, convierte al rebelde en “neurótico” y sirve de opio a las clases medias”. Coincidentemente, por ejemplo, el psicoanálisis floreció en Argentina durante la dictadura militar, lo mismo que en Brasil. Y no olvidemos a los psicoanalistas que trabajaban con los nazis en el instituo Göering. Entonces, el argumento es absolutamente falso.).

Debo aclarar que esto es un resumen, y lo que está entre paréntesis es una mezcla del libro y mis propias conclusiones.

Finalmente, son 652 páginas, con 5 partes y 62 ensayos. Algunos se repiten, pero la idea es clara.

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