El siguiente es un análisis de una persona que considero bastante centrada y con visión de largo aliento. Su nombre es Daniel Alaluf, y creo que vale la pena leerlo. Un análisis serio de la situación implica ver las dos caras. Además, incluyo un par de notas mas para poner las cosas en perspectiva.

Desde que se formalizara el fin de la tregua entre Israel y Hamas el 19 de diciembre pasado, los ataques que comenzaron a mediados del mes de noviembre se intensificaron dramáticamente. La lluvia de misiles que cae sobre el territorio israelí es una de las tantas formas de expresión política que puede tomar el terror moderno, en este caso generando pocas muertes pero causando mucho pánico.

Tras el fin de la frágil tregua, la escalada de las hostilidades parece inevitable. Mientras que Hamas necesita fortalecerse frente al mundo árabe y poder demostrar a sus fanáticos votantes dentro de la Franja de Gaza que el culpable  de todos los males que los aquejan es Israel, el Estado judío no puede darse el lujo de no responder frente a las constantes agresiones contra sus ciudadanos.

Una tregua problemática

Si bien la tregua de 6 meses ha permitido a ambos pueblos llevar una vida mejor durante este período, lamentablemente, este silencio no ha sido positivo para los intereses estratégicos de ninguna de las dos partes del conflicto.

Israel se vio altamente perjudicado. Durante estos meses Hamas tuvo el silencio suficiente para rearmarse, mejorar sus misiles, ampliar el rango de los mismos, y preparar el terreno frente a una eventual invasión israelí, perjudicando así la capacidad de defensa de Israel. A pesar de los seis meses de pseudo tranquilidad  que había en la región, Gilad Shalit aún continúa en manos de Hamas, otro gran fracaso para el Estado judío. Desde el comienzo de esta tregua Israel ha tenido buenos motivos para llevarla a su fin, la sospecha de que Hamas lograra en algún momento llegar con sus misiles a la ciudad de Ashdod hoy es una realidad.

Por su parte Hamas también se vio afectado: la cooperación entre Fatah e Israel, los arrestos conjuntos en Cisjordania de activistas de Hamas, la retirada de tropas israelíes de algunas áreas controladas por Fatah, el apoyo egipcio al bloqueo israelí, el silencio por un lado y las ofertas de paz efectuadas a Israel por ciertos países árabes han puesto a esta organización fundamentalista en una situación en la cual la tregua se convierte en un problema y no en un paso positivo para cumplir con sus objetivos.

Los objetivos de Israel y de Hamas son exactamente los mismos: la desaparición del enemigo. Mientras quienes comparten el objetivo israelí son los Estados Unidos, Egipto y Fatah; por el lado de Hamas, tanto Irán como Hizbullah buscan la desaparición del “enemigo sionista”.

La tregua no fue alcanzada gracias a una madura voluntad de ambas partes de frenar la violencia y comenzar a recorrer un nuevo camino que lleve a la paz, la tregua fue acordada debido a que ninguno de los dos bandos sabía ya, allí por el mes de junio, como continuar enfrentando al enemigo. Mientras que Israel fue testigo de continuos ataques contra Sderot, que llevaron a la desesperación de la población, las actividades del ejército israelí generaban -en esos días- grandes bajas en las fuerzas de Hamas. Esta situación era una excusa más que suficiente para que ambas partes decidan tomar un descanso. Por lo tanto el fin de la misma, estratégicamente hablando, no cambia en lo más mínimo la situación.

La victoria reside en la supervivencia

Al ser considerado un grupo terrorista por la mayor parte del mundo occidental – a menos de que Hamas decida cambiar su plataforma ideológica y su forma de actuar tal como lo hiciera en el pasado la OLP -la verdadera victoria de este grupo reside en la supervivencia.

Los indicios en el terreno son claros: el objetivo supremo de Hamas no es brindarle una mejor vida a sus ciudadanos o lograr elevar el nivel académico de su numerosa juventud, sino vanagloriarse en sus multitudinarios desfiles y de la capacidad de su resistencia frente al enemigo sionista.

Este modelo, utilizado por Hizbullah en el Líbano para justificar su presencia, incluye en su forma más simple cuatro asunciones: 1) La paz no es una opción: esta implicaría el fin la razon D´être de la organización; 2) Uso de las bajas como signo de fortaleza: los terroristas muertos son expuestos como mártires y valientes héroes decididos a entregar sus vidas por la causa; 3) Sacar provecho de la asimetría existente: expresar que la superioridad militar israelí es irrelevante frente a la voluntad y convicción palestina; 4) Combinar actividad social con actividad terrorista: tanto Hizbollah como Hamas presentan un modelo social alternativo, brindando algunos beneficios sociales a la población, de esta forma intentan conseguir la adhesión de las masas y continuar sobreviviendo popularmente.

El silencio también es una forma de expresarse

En esta peligrosa historia el no responder, a pesar de la poca popularidad que genera en la población israelí, es sin duda el peor resultado para Hamas. De esta forma el mundo árabe y Occidente no tendrían la oportunidad de ver por las pantallas de televisión los, ya tradicionales, multitudinarios funerales y las fabricadas imágenes de los mártires que tanto atraen a las cámaras de televisión.

Las cercanas elecciones parlamentarias israelíes son un factor crucial en el comportamiento de ambas partes del conflicto. En épocas de campañas electorales los políticos se ven tentados diariamente por los micrófonos y cámaras para expresar lo que el pueblo quiere escuchar. Mientras que la oposición israelí aprovecha la frágil situación de los habitantes del sur del país para fabricar slogans que le permitan por medio del corazón y no de la razón atraer votantes impulsivos, el gobierno debe tomar decisiones que no comprometan sus resultados en las urnas. Pero la historia nos demuestra que los grandes líderes se miden por lo que hacen y no por lo que dicen.

Conclusión

Si bien una respuesta militar israelí contundente podría -en este momento- elevar los índices de popularidad de algún que otro candidato, teniendo en cuenta los factores analizados anteriormente, la misma se convertiría en otro sangriento episodio de esta triste novela. Como ya lo hemos expresado; el terror busca desesperadamente obtener “minutos de aire” en la prensa internacional, una respuesta contundente israelí garantizará el logro de este objetivo, mientras que repuestas puntuales y menos “mediáticas” llevarán a largo plazo a que Hamas nuevamente busque una tregua. La tregua no es una solución definitiva, pero todos sabemos que no todos los problemas son solubles.

Los continuos ataques de Hamas y las respuestas israelíes no parecen augurar un futuro mejor para la región, mientras cada nueva operación militar provee una solución a muy corto plazo la verdadera solución del conflicto llegará solamente cuando ambos pueblos vuelvan a creer en el poder de la diplomacia.

Tomado de Revista Horizonte.

Y siguiendo la confrontación, acá dejo otro artículo sobre el tema:

El objetivo de Israel es enterrar el proceso de paz y eliminar la posibilidad de la creación de un auténtico Estado palestino. Con la complicidad de Washington, París y Bruselas.

Sin proponérselo, Israel ha demostrado que la ocupación de los territorios palestinos está arraigada en el corazón de la problemática de Oriente Próximo y Medio. ¿Hay otra región en el mundo en la que en unas pocas horas se haya asesinado a más de 300 personas de esta forma? Iraq y Afganistán están aniquilados. Y sobre todo, ¿existe un país en el mundo en el que se permita semejante masacre con el apoyo implícito de las principales potencias mundiales? ¿Por qué?, ¿cuál es la razón? ¿Quién se va a tragar, ni por un momento, que los cohetes que lanzan las organizaciones palestinas amenazan a un Estado, Israel, cuyo ejército está entre los cinco más poderosos del mundo? Especialmente teniendo en cuenta que mientras las bombas israelíes llovían sobre Gaza este fin de semana, seguían los lanzamientos de cohetes. Éste es el balance: 1 muerto en el bando israelí. Más de 280 palestinos.

El estallido de violencia por parte de Tel Aviv al cual estamos asistiendo, en realidad se debe a que la victoria en las elecciones legislativas (programadas para el 10 de febrero) será determinada por el carácter belicista de los candidatos. El Likud de Netanyahu impulsa la guerra. No hace falta más para que Tzipi Livni, actual ministra de Asuntos Exteriores que sueña con ser Primera Ministra, y Ehud Barak, ministro de Defensa, calienten los reactores de los F16 y prueben sus nuevas máquinas de matar. Miserable sociedad israelí que aplaude y hace que Livni suba en los sondeos.

Pero las elecciones no lo explican todo. Y mucho menos la excusa de los cohetes. Hay un plan, una voluntad política incrustada en los misiles que se estrellan contra Gaza. La primera intención es posponer para siempre la creación de un auténtico Estado palestino haciendo más honda la sima geográfica entre la Franja de Gaza y Cisjordania, entre Hamás y los componentes de la OLP, empezando por Fatah. ¿No es sorprendente que este ataque se haya producido al día siguiente de una nueva tregua de 24 horas declarada por Hamás y cuando todo el mundo sabe perfectamente que los últimos lanzamientos de cohetes sobre Israel han sido obra de grupos tan diversos como la Yihad islámica o las brigadas de Al Aqsa, próximas a Fatah? Esto es tanto más sorprendente en cuanto que Hamás es sensible al estado de ánimo de la población palestina, lo que explica a menudo sus cambios de actitud, el cese de los atentados suicidas o la aceptación de treguas.

Israel no quiere la paz. No es con las bombas como acabará con la resistencia de un pueblo ocupado desde hace más de cuarenta años. Al fin y al cabo, los dirigentes israelíes tienen el apoyo de la administración estadounidense y de los dirigentes de la Unión Europea, con Nicolas Sarkozy a la cabeza. Simplemente porque Israel ha conseguido imponer su «imprescindible» presencia en la estrategia occidental en Oriente Medio estableciéndose como una muralla frente a una hipotética invasión islamista. Poco importan la falsedad del argumento y, sobre todo, la mezcla de géneros (como se hizo entre el Iraq de Sadam y Al Qaeda) que permiten presentar el peligro para la existencia de Israel e intensificar el concepto de Estado judío, que hacen se olvide la ocupación y de paso se justifique la posesión de armas atómicas. De ahí las declaraciones de los dirigentes occidentales que echan la culpa de los trágicos sucesos de estos últimos días a Hamás y ponen en pie de igualdad a los ocupantes y a los ocupados mientras llaman a la moderación «a las dos partes».

Con esta actuación, Israel entierra un poco más al movimiento nacional palestino. Las manifestaciones se multiplican en Cisjordania contra la masacre perpetrada en Gaza y contra las inhumanas condiciones de vida que se agravan un poco más cada día. Un resentimiento que se expresa especialmente contra el ocupante pero que podría caer claramente sobre Mahmud Abbas, el actual presidente de la Autoridad Palestina, cuyas declaraciones causan perplejidad y que aparece cada vez más debilitado tanto entre los palestinos como en el escenario internacional. Los israelíes dejaron que la situación se pudriera esperando que cayeran los frutos maduros: el aplastamiento de Hamás en Gaza y la extinción de Fatah en Cisjordania. Así sólo quedarán algunos jefes de tribus con quienes será muy fácil negociar la atribución de bantustanes vacíos de sentido y realidad económica en los que, además, los dirigentes israelíes podrían entonces integrar a los árabes de Israel, como pretende Tzipi Livni. Para llevar a cabo esta jugarreta necesitan cómplices. Con Washington, París y Bruselas ya los han encontrado.

Tomado de rebelion.org

Y esto último, testimonio de una ex candidata presidencial gringa, de cuando Israel torpedeó el barco en que llevaban ayuda humanitaria a Palestina por “ingresar a una zona no autorizada” (aún cuando las costas palestinas no son de Israel):

Ayer nos encontramos al presidente de el Líbano, al Jefe de las Fuerzas Armadas, y al Ministro del Interior que nos agradecieron por haber reaccionado y arriesgado nuestras vidas en una misión de misericordia; nosotros les agradecimos profusamente por habernos rescatado.

¿Qué hubiésemos hecho, desamparados en pleno mar, con acceso vedado a nuestro destino, con poco combustible, con un barco fuertemente dañado si el Líbano no nos hubiera aceptado? El Líbano envió sus barcos a nuestra busca. El Líbano nos rescató. El Líbano nos dio la bienvenida. Y se lo agradecemos de todo corazón.

Ahora es oficial. Nos dijeron que seguimos en vida gracias a la fuerte construcción de madera de nuestro barco, “Dignity”. La fibra de vidrio probablemente no habría resistido el impacto del ataque israelí y bajo diferentes circunstancias, es posible que no pudiésemos vivir para contar lo que pasó. A pesar de todo, ayer nos informaron, después que el capitán y el primero de a bordo volvieron a Sour (Tiro) a inspeccionar el barco, que éste se hundía, el daño es amplio, y tardará, estiman, por lo menos un mes para repararlo. Mañana, llevaremos el Dignity de Sour a Beirut. Y ahora, tenemos que decidir qué hacer y desde dónde lo haremos y cómo volveremos a donde sea.

Mis agradecimientos personales, y sé que son los del grupo, deben ir a Al Jazeera, que permitió que tres de sus periodistas estuvieran a bordo con nosotros en nuestro viaje. Gracias a ello, Al Jazeera presentó en vivo la historia del Dignity, desde que soltamos amarras en Chipre, cuando estábamos muy animados, hasta las maniobras amenazantes de los inmensos barcos súper rápidos israelíes antes de que nos embistieran, los llamados israelíes por el teléfono del barco después de la embestida, llamándonos terroristas y subversivos y diciéndonos que volviéramos a Chipre (a pesar de que después los israelíes pretendieron que no sabían quiénes éramos, sabían suficiente sobre nosotros para decirnos de dónde veníamos), y el hecho de que no teníamos suficiente combustible para seguir sus instrucciones, hasta su amenaza de dispararnos si no dábamos media vuelta, terminando con nuestro vapuleado barco arrastrándose difícilmente hacia el puerto de Sour en el Líbano. Al Jazeera presentó nuestra historia como “noticia de última hora” y prestó un verdadero servicio a su audiencia y a nosotros. Al Jazeera llamó a los israelíes para informarse sobre el incidente mientras estaba ocurriendo y estoy segura de que los israelíes no estaban dispuestos a permitir que alguien pudiera contar la historia. Al Jazeera la contó y la documentó mientras estaba sucediendo.

Uno de esos periodistas de Al Jazeera con nosotros era Sami El-Haj, quien estuvo detenido en Guantánamo por EE.UU. durante seis increíblemente largos años. ¡Qué honor haber podido por lo menos intercambiar miradas con un hombre tan modesto que había sufrido tanto dolor a manos del gobierno de EE.UU.! Le pedí perdón por el hecho de que mis impuestos hayan sido utilizados de un modo tan despreciable. ¿Y el crimen de Sami según EE.UU.? Nacido en Sudán, estar informando para Al Jazeera en Afganistán, Sami era del color equivocado, de la nacionalidad equivocada, de la religión equivocada, trabajando para la cadena noticiosa equivocada, diciendo la verdad sobre la guerra equivocada. Y por eso sobrevivió el encarcelamiento durante seis largos años. Sami El-Haj, prisionero número 345 en Guantánamo.

Otro periodista increíblemente comprometido con nosotros que estuvo con nosotros fue Karl Penhaul de CNN. Karl informó la verdad incluso mientras su propia estación repetía la desinformación israelí. El hecho de que hayamos viajado con esos periodistas perceptivos aumentó la torpeza y la obvia falta de tacto de la reacción israelí. Desgraciadamente, Israel ha cambiado su historia demasiadas veces para poder contarlas, y eso es porque no dicen la verdad.

Vivimos para contar lo que pasó.

Me dicen que CNN presentó una sola vez mi declaración completa – y eso fue la vez en la que la transmitieron en vivo. Claro está, que eliminaron la referencia al USS Liberty. [Para el vídeo e información pulse aquí, N. del T.] ¿De qué tienen miedo?

Anoche estuve en PressTV.com, junto con otros que estaban en el Dignity, y discutimos con el representante de WINEP, el Instituto para Política en Oriente Próximo de Washington. Recordé al público que los palestinos no tienen armas nucleares, ni municiones de uranio empobrecido, ni fósforo blanco, ni F-16, pero que los israelíes sí los tienen. Los hechos, sin embargo, tienden a ser distorsionados después de ser procesados por el “Gran Tragamonedas,” órgano de la desinformación auspiciada por el Estado, que utiliza la prensa mundial.

Con la verdad claramente de nuestra parte, a Israel no le ha quedado otra posibilidad que presentar su ridícula grandilocuencia, que me entregó un periodista que vino a visitarnos a nuestro hotel en Beirut. Con sus múltiples historias conflictivas, es obvio que los israelíes no esperaban que viviéramos para contar la verdad.

En camino desde Sour hacia Beirut pasando por Saida, nos saludaron como héroes porque nuestra dura experiencia había sido vista por todos en Al Jazeera. El alcalde de Sour fue a saludarnos. El alcalde de Saida insistió en que nos detuviéramos, en camino a Beirut, para una ceremonia especial. Pero hubo algo más que fue evidente en nuestro viaje, y es la devastación que sufrió el propio Líbano como resultado de la maquinaria de guerra israelí. Las cicatrices de la guerra siguen siendo evidentes por doquier. Escribiré más al respecto mañana.

Y una nota final: el presidente electo Obama rugió como un poderoso león hasta llegar a la escena política, pero ahora guarda silencio como un cordero ante la muerte y la destrucción que ocurren en Gaza. Al acercarnos a la celebración del cumpleaños del doctor Martin Luther King, Jr. recordemos lo que dijo el doctor King:

“Finalmente, no recordaremos las palabras de nuestros enemigos, sino el silencio de nuestros amigos.”

Y después de cinco días de bombardeos aéreos de Israel, la carnicería en Gaza continúa.

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Cynthia McKinney fue candidata a presidente de EE.UU. por el Partido Verde.

Tomado de rebelion.org