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Siempre es interesante conocer la perspectiva del otro. En este caso, de un ex político israelí que llegó incluso a ser miembro del gabinete de su país. Lo que sigue a continuación es una entrevista que dio al TIMES, traducida por Carlos Sanchis (y corregido por mi). Pero primero, algunos extractos de lo dicho por Avrum Burg:

Un Israel pacífico y una diáspora segura, todos nosotros viviendo el hemisferio democrático. Y entonces la cuestión a la que se enfrente nuestra generación será, ¿puede sobrevivir el pueblo judío sin ningún enemigo? Denme una guerra, denme un pogromo, denme un desastre, y sabré que hacer. Denme paz y tranquilidad y estaré perdido.

(…) Incluso en el Holocausto, la lección es “Nunca Más”. Pero ello no significa sólo que nunca más puede permitirse que ocurra un genocidio a los judíos, sino que nunca más puede permitirse que ocurra un genocidio a ningún ser humano. Por tanto, el Holocausto no es sólo mío; pertenece a toda la humanidad.

Avrum Burg es el vástago de una de las familias fundadoras de Israel, su padre fue diputado de la primera Knesset y el propio Burg después se convirtió en parlamentario legislativo y miembro del gabinete israelí. Su posición en el corazón de la clase dirigente hacen todavía más destacables sus críticas al Estado Judío, del que afirma que ha perdido su sentido de propósito. En su nuevo libro, El Holocausto ha acabado: Debemos levantarnos de sus cenizas (Palgrave/MacMillan), argumenta que una obsesión con un exagerado sentido de amenazas para la supervivencia judía cultivada por Israel y sus más fervientes partidarios, impide actualmente la realización de las metas más elevadas del judaísmo. Discute sus ideas con el enviado de TIME, Tony Karon.

Time: Vd. argumenta que el pueblo judío está en un estado de crisis, en parte por el alcance con el que el Holocausto domina la identidad judía contemporánea. ¿Puede explicarlo?

Burg: Yo, como muchos otros, creo que muy pronto llegará un día en que viviremos en paz con nuestros vecinos, y entonces, por primera vez en nuestra historia, la inmensa mayoría del pueblo judío vivirá sin una amenaza inmediata para sus vidas. Un Israel pacífico y una diáspora segura, todos nosotros viviendo el hemisferio democrático. Y entonces la cuestión a la que se enfrente nuestra generación será, ¿puede sobrevivir el pueblo judío sin ningún enemigo? Denme una guerra, denme un pogromo, denme un desastre, y sabré que hacer. Denme paz y tranquilidad y estaré perdido. El holocausto fue un infernal horror, pero a menudo lo usamos como excusa para evitar mirar alrededor y ver como, existencialmente, 60 años después, de forma milagrosa, estamos viviendo en mucha mejor situación.

En su libro, Vd. plantea la cuestión del propósito de la supervivencia judía a través de cientos de años, insistiendo en que los judíos no han sobrevivido sencillamente por la gracia de sobrevivir. ¿Cuál es esté elevado propósito?

Mis padres, los dos, fueron supervivientes, mi padre escapó de Berlín enSeptiembre de 1939; mi madre sobrevivió a la matanza de Hebrón en 1929. Así pues mi familia sabe algo del trauma. Pese a ello, mis hermanos y yo crecimos en una atmósfera libre de traumas. Crecimos creyendo que el pueblo judío no seguiría por seguir, ni sobreviviría por sobrevivir. Un gato puede sobrevivir si es un gato circuncidado, ¿y qué? La cuestión no es la supervivencia; ¿sobrevivir para qué? Mire el Éxodo: Tras 400 años de una agresión muy opresiva y de esclavismo, de buenas a primeras la aclamación fue “dejen ir a mi pueblo”, y es lo que continúa resonando contra el esclavismo en todas partes hasta hoy.

Después fuimos al pacto del Sinaí, que es un momento clave no sólo para la teología judía, sino para la fe cristiana también: Los Diez mandamientos es la primera constitución entre humanos que fijó las relaciones entre seres humanos basadas en leyes. Y después vienen los profetas, y es apasionante que estén invocando tan claramente a una sociedad justa. Y después, en la Edad Media, escuchas decir a Maimonides que está esperando la redención del mundo sin opresión entre naciones. Así pues, en la narrativa judía, a través de muchos siglos, siempre ha habido una altísima causa no sólo para los judíos, sino para toda la humanidad.

Incluso en el Holocausto, la lección es “Nunca Más”. Pero ello no significa sólo que nunca más puede permitirse que ocurra un genocidio a los judíos, sino que nunca más puede permitirse que ocurra un genocidio a ningún ser humano. Por tanto, el Holocausto no es sólo mío; pertenece a toda la humanidad.

Vd. sugiere que ha habido un giro interno desde el propósito universal y significado de la experiencia judía…

Tanto el hemisferio interno como el externo de la experiencia judía son esenciales. No puedo concebir mi judaísmo sin la influencia que adquiero del mundo externo, sea filosofía, estética, incluso la democracia, que fue introducida a los judíos en los últimos 200 años a consecuencia de nuestra interconexión con el mundo. Por otra parte, no puedo imaginar mi civilización y cultura occidental sin las aportaciones judías, sin Jesucristo, que nació, fue crucificado y murió como un judío rabínico y mesiánico. No puedo imaginar la Europa cristiana abriéndose a la modernidad sin un Maimonides reintroduciendo la filosofía griega. No puedo imaginar los tiempos modernos sin Spinoza ni Medelson. No puedo imaginar el siglo XX sin Marx ni Freíd. Por tanto, esta conversación entre los judíos y el mundo no es sólo una conversación de pogromos, matanzas y Holocausto, también es un par de centenares de años de un diálogo que me enriquece y los enriquece, y al que no quiero renunciar.

Su libro aduce que la centralidad del Holocausto en la identidad israelí es disfuncional…

Burg: El Holocausto es un trauma sumamente real para mucha gente en Israel, y nadie puede pelear con ello. Pero… cuando oigo a alguien como Benjamín Netanyahu, que es una persona muy inteligente, decir de (el presidente de Irán, Mahmoud) Ahmadinejad, “Es nuevamente 1938 en todo”, digo ¡¿lo és?! ¿Es esta la realidad? ¿Teníamos un ejército tan omnipotente en 1938? ¿Teníamos un estado independiente en 1938? ¿Teníamos el inequívoco apoyo en 1938 de todas las superpotencias importantes del mundo? No, no lo teníamos. Y cuando se compara a Ahmadinejad con Hitler, ¿no estamos atenuando la importancia de Hitler?

Lo triste es que cuando quiera que un jefe de estado inicia una visita a Israel, no va a una universidad o a un sector de alta tecnología, o a bellos lugares culturales de los que tenemos en Israel; uno primero debe ser moldeado en la realidad israelí en el Yad Vashem ( el memorial del Holocausto). Y yo no creo que el Yad Vashem deba ser el escaparate o la entrada a través de la cual todo el mundo deba toparse con Israel.

Parte del programa, si; pero,¿el punto de partida ?. Esta no es la forma de bautizar a la gente en un encuentro con el judaísmo.

Vd. sostiene que el propósito de la visita al Yad Vashem es silenciar las críticas…

Es un chantaje que le dice a la gente: “esto es lo hemos experimentado, así que calla y ayúdanos…” Cuando los místicos crearon el día de la fiesta nacional del Tisha Be’av, lo hicieron para en un solo día conmemorar todos los traumas de nuestra historia, desde la destrucción del primer templo hasta la expulsión española. Todos estos acaecimientos no sucedieron en esta fecha exacta; los fundadores de la civilización judía confinaron el recuerdo a los traumas de nuestra historia en un día, para permitirnos el resto del año proseguir siendo judíos, en vez de permitir que el pesar se encargara de toda nuestra existencia.

Mire donde estábamos hace cien años y mire donde estamos hoy, ningún otro pueblo hace esta transformación. Imagine que no hubiéramos mantenido la sombra del trauma asomando amenazadoramente sobre nosotros diariamente, ¿qué hubiéramos sido? ¿Cómo habrían llegado el 25% de los galardonados con el premio Nóbel, en algunos campos, ser de origen judío, y el 10% del comercio de armas del mundo estar hechos por israelíes? ¿Por qué mi hermano o hermana de Estados Unidos es un gran poeta, un compositor o un médico cuyos logros acumulan humanidad y yo que vivo aquí en mi bracamarte, un experto mundial en armas y espadas? ¿Es esta mi misión, o es el resultado del agua negra con la que riego mis flores? Para hacer nuestra contribución a la humanidad, tenemos que liberarnos de la obsesión con el trauma.

Muchos judíos en Israel y en Estados Unidos, ven a Israel como rodeado de mortíferas amenazas y verán el pacífico y benigno mundo que Vd. Describe como una peligrosa fantasía. ¿Qué les dice a sus críticos?

Tengo pocas expectativas en un nuevo pensamiento y entendimiento emergente de la corriente principal en la clase dominante judía e israelí. Su papel es el de mantener el status quo. Israel está despojado de pensamiento adelantado. Somos expertos en administrar crisis más que en hallar alternativas. En Israel puedes tener muchos tanques pero no muchos think tanks . Una de las razones por las que dejé la política israelí fue mi creciente sentimiento de que Israel se ha convertido en un reino eficiente, pero sin profecía. ¿A dónde está yendo?

Mi idea del judaísmo puede ser representada mediante un dilema talmúdico clásico: Vas caminando junto al río y hay dos personas ahogándose. Uno es el rabino (Meir) Kahane, y el otro es el Dalai Lama. Tú puedes salvar únicamente a uno de ellos. ¿Por cuál saltarías? Si saltas por el rabino Kaen porque genéticamente es judío, perteneces a un campo diferente al mío, porque yo saltaría por el Dalai Lama. Por mucho que el no sea genéticamente judío, es mi hermano judío desde el momento en el que viene a mi sistema de valores. Esta es la diferencia entre yo y la clase dominante judía en Israel y en los Estados Unidos.

Pero ¿cómo puede este nuevo pensamiento por que Vd. Aboga ayudar a Israel a resolver sus problemas de seguridad?

Mucha gente me dice” ¿Qué hay de Gaza? No tenemos demasiada compasión por ellos, no les digas a los israelíes que sean agradables allí, diles (a los palestinos) que sean amables allí” y yo les digo que Gaza es un mal sueño, y una mancha en mi conciencia. Y estoy muy apesumbrado por la actitud de los israelíes contra los árabes israelíes. Es una vergüenza. Es un agujero negro en mi democracia. Pero digo que a veces estoy demasiado cerca de la realidad; no tengo la perspectiva; no tengo la gran fotografía. Pero si bastantes de mis chicos y suficientes de mis jóvenes fueran de voluntarios, ya fuera a Darfur o a Rwanda, o fuera en los precaristas campos de Sudáfrica, agudizarían sus sensibilidades y regresarían diciendo, escuchad, si tanto bien podemos hacer afuera, hagámoslo aquí. Y veo a mis propios hijos, cuando regresan de la India o de América Latina, lo cambiados que están como personas. Veo a mi hijo tras año y medio en América Latina. Vino a casa y cinco días después fue llamado para 30 días de servicio “miluim” (con su unidad militar) en Cisjordania. Y estuvo posado en el peor cruce de Cisjordania. Y decía, “Cuando miro a los 360 grados a mi alrededor, nadie me quiere. Colonos, Kahanes, rabinos, mulás, Hamas, los palestinos, nominalmente, todos me odian”. Me dijo: “ Aquí estuve sentado en una esquina un día; era mi tiempo de descanso y estaba bebiendo café con un amigo mío y de entre el valle subió un anciano árabe. Iba muy inclinado hacia delante y era muy débil, y caminaba hacia nosotros diciendo: aquí está mi documento de identidad. Y le dijimos que no nos tenía que dar su documento de identidad; que no se lo pedíamos. Y él dijo: No, aquí lo tienes, quiero que lo mires, míralo, estoy correcto, soy kosher , soy kosher* Lo comprobé y le deje pasar, y después empecé a llorar y llorar”

Entonces, le pregunté a mi hijo, ¿por qué llorabas, qué sucedió? Y él me dijo:

“¿Tú no comprendes que durante año y medio he estado por América Latina, yendo por pequeños pueblos, sentándome con esta clase de hombres, escuchando su tradición oral, la belleza de sus historias, la sabiduría de su cultura. Y la han compartido conmigo. Y, ahora aquí soy el policía, aquí soy el tipo malo, aquí soy el ocupante. Y no puedo hablarle a ese hombre. Sabes cuanto podría contarme en diferentes circunstancias?” . Y yo digo que eso es un ejemplo para mí.