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En busca de la Aleteia

¿El estado chileno tiene su propio propio programa de COINTELPRO?

Camino a casa venía escuchando la radio Biobio, mientras relataban las jornadas de protesta por la aprobación del proyecto de Hidroaysen, cuando algo que Nibaldo Mosciatti dijo llamó mi atención. La noticia que comentaban era que se declaró ilegal la detención de manifestantes que protestaban ayer por este tema. Y en medio de la conversación surgió que no se sabía quién había comenzado la violencia (quién tiró la piedra que detonó todo). Y de ahí se mencionó que desconocidos estaban tomando fotos en las manifestaciones y que en cohyaique se había observado a un tipo que había sido parte de un grupo que gritaba apoyando la decisión frente al edificio donde ésta se tomó, y que posteriormente estaba provocando a la policía en la marcha de protesta en contra. O sea, un agitador… o un infiltrado.

Esto llevó a Mosciatti a recordar el caso de un tipo que estaba en una protesta de la ANEF, y que carabineros detuvo… sólo para que los manifestantes descubrieran que era un carabinero infiltrado.

Me puse a buscar info y me encontré con este video:

El asunto sucedió en agosto de 2010, y en septiembre fue identificado y denunciado (y funado).

funado

Pero al parecer la cosa no quedó ahí, pues se reporta que agarraron a otro en abril de este año:

“En el caso del movimiento estudiantil, hace rato que se conoce los intentos de los agentes de la PDI y de la Dipolcar para infiltrarlo, el 12 de abril de este año, en una movilización en el Campus Juan Gómez Millas de la Universidad de Chile, los estudiantes identificaron a un agente de la PDI infiltrado en la movilización, el que para salvar el pellejo termino delatando a un agente de la Dipolcar que también estaba infiltrado en la movilización.”

(via redota y Frente Salud)

Pero no crean que esto es algo nuevo y exclusivo del gobierno de Piñera. Una búsqueda rápida me llevó a esta nota del 2008, en pleno gobierno “ciudadano” de Michelle Bachelete, donde los reporteros gráficos se quejan por los infiltrados haciendose pasar por reporteros.

En el reporte de Biobio se hablaba de extraños que estaban tomando fotos y la criminalización del derecho a disentir y expresarse públicamente. Y yo me pregunto ¿exisitirán infiltrados dentro de las orgnizaciones, y no sólo en las protestas? Porque el comportamiento de estos tipos va cláramente más allá de “recopilar inteligencia”. Su misión pareciera ser provocar el enfrentamiento entre las fuerzas “del orden” y los manifestantes, cosa de desligitimar los movimientos sociales. Una visión de pimera mano acá.

Pero me pregunto si esto es todo. ¿Sólo hablamos de infiltrar marchas? ¿Hay algo más? Una pregunta legítima si nos enteramos del caso de Mark Kennedy, un connotado activista del medioambiente que resultó ser miembro de la Unidad de Inteligencia de Orden Público Nacional del Reino Unido. Un infiltrado de tomo y lomo.

A lo que esto me suena es al concepto de COINTELPRO. Según wikipedia,

“COINTELPRO (Counter Intelligence Program), o Programa de Contrainteligencia, es un programa del FBI de los Estados Unidos cuyo propósito es investigar y desbaratar las organizaciones políticas disidentes dentro de los Estados Unidos. Aunque se han realizado operaciones encubiertas a lo largo de la historia del FBI, las operaciones formales de COINTELPRO ( 1956-1971) estuvieron generalmente dirigidas contra organizaciones que se consideraba tenían elementos políticos radicales, extendiéndose desde aquellos cuyo objetivo era el derrocamiento violento del gobierno estadounidense (como la organización de los Weatherman) hasta los grupos no violentos pro derechos civiles como la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano de Martin Luther King, y hasta a grupos violentos racistas y segregacionistas como el Ku Klux Klan y el Partido Nazi Americano. El documento fundador de COINTELPRO dirigía a agentes del FBI a “exponer, desbaratar, descarriar, desacreditar o de lo contrario neutralizar” las actividades de estos movimientos disidentes y sus líderes.”

Sigo con la cita:

COINTELPRO usaba una amplia variedad de métodos, entre los que se incluyen:

1. “Infiltración: Agentes e informadores no espiaban meramente a los activistas políticos. Su objetivo principal era desacreditarlos y provocar su desbarajuste. Su misma presencia servía para socavar la confianza y ahuyentar a partidarios potenciales. El FBI y la policía explotaban este miedo acusando a activistas genuinos de ser agentes”.[2]

2. “Guerra psicológica Desde el Exterior: El FBI y la policía usaban una miríada de “trucos sucios” para minar los movimientos progresivos. Infiltraban historias falsas en los medios y publicaban folletos erróneos y otras publicaciones usando el nombre de los grupos objetivo. Falsificaban la correspondencia, enviaban cartas anónimas, y realizaban llamadas anónimas. Esparcían desinformación sobre encuentros y eventos, montaban pseudo movimientos de grupos llevados por agentes gubernamentales, y manipulaban o llevaban a cabo tácticas represivas contra familiares, trabajadores, patrones, oficiales de escuela y otros para causar problemas a los activistas”.[3]

3. “Hostigamiento Mediante el Sistema Legal: El FBI y la policía abusó del sistema legal para acosar a disidentes y hacer que pareciesen criminales. Oficiales de ley mintieron bajo juramento y presentaron evidencias falsas como pretexto para arrestos ilegales y encarcelamientos injustos. Imponían leyes de impuestos y otro tipo de regulaciones gubernamentales de manera discriminatoria y usaban vigilancia destacada, entrevistadores ‘investigadores’, y citaciones de jurado de acusación con el propósito de intimidar a activistas y silenciar a sus simpatizantes”.

4. “Fuerza Extralegal y Violencia: El FBI y la policía amenazaban, instigaban, y ellos mismos llevaban a cabo robos, vandalismo, asaltos y palizas. El objeto de esto era asustar a los disidentes y trastornar sus movimientos. En el caso de los activistas Negros y Puertorriqueños (y Latinoamericanos), estos ataques—incluyendo asesinatos políticos—eran tan extensos, despiadados, y calculados que pueden ser calificados de forma precisa como una forma de terrorismo ‘oficial'”.[4]

El FBI condujo trabajos tipo “black bag”, entradas subrepticias sin órdenes judiciales, contra los grupos objetivo y sus miembros.[5]

Es cosa de ver cómo se ha manejado el tema mapuche, o la detención de la documentalista Elena Varela, acusándola de terrorista y al final dejándola libre por falta de meritos. Y me parece curioso que todo acto masivo termine en desmanes. Acá hay algo que no huele bien. ¿e estará siguiendo el manual gringo, pero “a la chilena”? ¿Estaremos ante algo mas que inteligencia policial?

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