Esta entrada es la parte 14 de 14 en la serie Profilaxis Social

Como ya es tradición, estoy releyendo el libro “El Síndrome de Epimeteo“, de Diego Quintana de la Uña. Me parece que llevo leyéndolo por lo menos una vez  al año desde el 2009, porque considero que su mensaje es demasiado importante y mi naturaleza epimeteica me hace olvidar ciertas cosas que no deben ser olvidadas. Así que como antídoto, una buena relectura periódica me mantiene en el camino.

En la actual repasada me llamaron la atención algunas cosas a las que no había dado mucha importancia anteriormente, pero que ahora hicieron “click”. Una de ellas es la idea de que como antídoto al relativismo moral y al nihilismo que termina llevándonos a la anomia y a la ley del sálvese quien pueda (porque no existen fundamentos sobre los cuales tener una ética universal, puesto que todo depende de las circunstancias, historia personal, preferencias y con qué pie me levanté en la mañana) , está la proposición de fundar la moral en la naturaleza. O sea, hacer una moral científica basada en la física.

Esta idea fue dada a conocer por John Baines, quien para mi sorpresa, es el seudónimo del chileno Darío Salas Sommer, Filósofo. Y no sólo eso, sino que ha logrado importantes reconocimientos internacionales (tomo esto del sitio de la embajada rusa):

El filósofo y cineasta Darío Salas Sommer (68) fue nombrado Cónsul Científico de Rusia para Latinoamérica por la Academia de Ciencias y Artes la Unión de Rusia (ANIS).

La ANIS entregó a Salas, además, el premio Vernadzcovo, el título honorífico de doctor en Filosofía y el cargo de académico en la Academia Rusa de Seguridad Defensa y Orden, el mismo que tiene el propio Presidente ruso Vladimir Putin.

Por otra parte, la Academia Rusa de Ciencias Naturales lo nombró Caballero de las Ciencias y las Artes. Vendrá una delegación – encabezada por el Presidente del Parlamento de Moscú, Vladimir Platonov- a entregar personalmente estos honores a Salas, también conocido por su seudónimo John Baines.

¿Para qué presentar tantas credenciales? Pues para validar que su idea no es sólo una locura proveniente de un tipo que reconoce abiertamente que es un seguidor de los principios herméticos (lo que a mi me parece genial, pero puede generar urticaria en otras personas).

Bueno ¿y de qué se trata la física moral? Salas la define como un

“interactuar voluntario y consciente del individuo con la Naturaleza para lograr ‘la excelencia ética y humana’. La naturaleza (…) es eminentemente sensible a las acciones y energías vitales emanadas del ser humano (pensamientos, emociones, acciones…) en forma de pulsos de biofotones, las cuales concibe indefectiblemente en su propio útero y las devuelve multiplicadas contra su autor. Quien siembra vientos recoge tempestades. Quien hace el bien recibe un bien mayor. Quien ayuda a los demás se ayuda a sí mismo. Quien daña a los demás se daña a sí mismo. Influimos y somos influidos. La vibración de lo similar atrae a lo similar.  (…) En forma práctica, el ser humano operando con esta física moral sobre su propia naturaleza inferior, limpiándola y sublimándola, depurando sus impulsos, logrará convertirse en el arquitecto de su propio destino” (pág. 188-189).

Picado por la curiosidad me puse a buscar más sobre el tema, y me encontré con los sitios oficiales de Dario Salas Sommer (que dicho sea de paso, están horribles. El uso de flash no ayuda a difundir su pensamiento). Navegando por aquí y por allá logré dar con los principios de la famosa física moral. A continuación, lo que encontré:

PREMISAS DE LA FÍSCA MORAL

  • Vivimos en un Universo consciente e inteligente, de estructura holográfica, donde existe sólo una clase de energía esencial. Lo que sucede a la más pequeña partícula afecta simultáneamente a la estructura completa, existiendo una relación inseparable entre todas las partes del Universo.
  • De acuerdo al principio holográfico, cada parte contiene el todo.
  • El todo, por tanto, es “el Creador”, energía primaria omnipotente y omnisciente de la que emana toda forma de existencia, esencia espiritual o substancia vital que sustenta toda forma de energía y materia.
  • La Naturaleza es eminentemente sensible a las acciones y energías vitales emanadas del ser humano, concibiéndolas indefectiblemente en su propio útero.
  • Somos seres híbridos que, habiendo evolucionado a partir del animal, hemos llegado a tener ciertas cualidades que nos diferencian de éste, a las  que llamamos humanas, capacidades que, por un imperativo moral, debemos desarrollar a su máxima expresión.
  • Cada  individuo es sagrado en su esencialidad porque porta   en sí la chispa divina, emanación del Creador.
  • Hemos sido creados incompletos, para que cada cual cumpla en su existencia material con el trabajo de completarse a sí mismo, debiendo decodificar la propia circunstancia vital para alcanzar la sabiduría y los valores que la acompañan.
  • El propósito  de nuestra vida es la evolución de la conciencia individual, que consiste en el desarrollo y la ampliación de las cualidades realmente humanas, a diferencia de las animales, pero dicha meta ha sido olvidada para perseguir el placer sensorial indiscriminado como objetivo primordial.
  • Somos  seres  creadores, ya  que las energías  psíquicas en nuestros pensamientos, sentimientos y acciones constituyen pulsos de biofotones que se proyectan hacia el espacio, interactuando con las fuerzas de la Naturaleza cósmica en el sentido de influirla y ser influídos.
  • Cada partícula humana modifica a la Naturaleza con sus proyecciones biofotónicas recibiendo también de rebote la energía que, a causa de nuestra acción, debe restablecer el equilibrio cósmico.
  • Si las emanaciones de un sujeto han sido constructivas, positivas y armónicas, será recompensado por una condición de carácter equivalente, ya que, en este caso, lo similar atrae lo similar, después de haber sido concebido por el útero de la Naturaleza.
  • Si  la  proyección  energética  ha  sido  destructiva,  sucia,  desarmónica  o  criminal,  el equilibrio natural hará llegar al responsable una reacción equivalentemente negativa, aunque considerablemente aumentada en su potencia, constituyendo esto el justo castigo por la violación moral.
  • El espacio está interconectado holográficamente y, sin advertirlo, el individuo interacciona constantemente con la Naturaleza, manteniendo una continua retroalimentación energética, con las consecuencias citadas anteriormente.
  • El huevo cósmico concibe irreversiblemente nuestras proyecciones fotónicas que, cual espermio de energía, se desplazan por el Universo a velocidad equivalente a la del pensamiento humano.
  • No es  preciso  creer en esto para recibir el premio o castigo que corresponde a la calidad de nuestras emanaciones personales y, sin importar lo que pensemos, pagaremos inexorablemente por nuestros pecados y seremos premiados por las acciones virtuosas.
  • “El que la hace la paga”, al margen de las buenas o malas intenciones.

Para entender esta lista de premisas hay que darle unas vueltas más. Por ejemplo ¿Qué es eso de que el universo es holográfico? ¿Qué es el principio holográfico? Mi búsqueda de mayor claridad me llevó a este video:

Ok. Entiendo lo de la holografía. Ahora ¿Cómo es eso de que lo que le pasa a una partícula afecta a otra? Pues bien, aquí viene el “entanglement”, o principio del enredo. Según la física cuántica, los átomos están “entrelazados” entre sí por alguna forma de conexión. El resultado es que al estimular un átomo, otro que esté al otro lado del universo reaccionará como si éste hubiese sido estimulado. Más info acá:

Todo perfecto hasta ahora. Pero ¿Qué diablos son los biofotones? Eduardo Punset entrevistó a quien tiene la respuesta:

Los biofotones serían las luces que emiten las células para comunicarse entre sí. Es decir, existe una comunicación celular que no es por química…  ¡sino por luz! Y no sólo eso, sino que es posible la comunicación interespecies a través de los biofotones.  Y así es como Salas lleva el argumento hasta su conclusión lógica, que es la de comunicación con la naturaleza como un todo.

Nuestros ojos no pueden ver esta luz porque no están hechos para captarlos, pero esto nuevamente confirma el dicho de que somos seres de luz… literalmente ¡Somos luz!

Pero continuando con el tema de la física moral, veamos cuáles sonb las reglas morales propuestas por Salas:

DIEZ REGLAS MORALES

  1. Priorizar los objetivos personales, estableciendo que la obligación primera y fundamental es consigo mismo, puesto que sólo autorrealizándose como ser humano completo y superior es posible entregar algo valioso al mundo y a la gente.
  2. Comprometerse con el bien y jurar lealtad al propio espíritu.
  3. Enfrentar la propia deshonestidad.
  4. Ponerse emocionalmente en el lugar de los demás, aprendiendo a comprender y tolerar al prójimo.
  5. Dominar las emociones negativas y aprender a poner la otra mejilla.
  6. Salir de la madriguera. Abandonar la estrecha cuadrícula mental en la que nos refugiamos, para abrirnos a otras realidades.
  7. Desarrollar la voluntad y templar el carácter.
  8. Vivir en armonía con la Naturaleza.
  9. Practicar la ley de equivalencia igualitaria.
  10. Desconfiar de las apariencias, esforzándose en encontrar verdades más profundas.

Es interesante que si bien se centra en el sí mismo,  el fin de la autorrealización  es servir a los demás.  Y al parecer de eso se trata.

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