Desde ayer se está discutiendo en el congreso el aborto por tres causales: por riesgo vital, por inviabilidad, y por violación.

Más allá de si estoy de acuerdo o no, lo que me llama la atención y preocupa es el nivel del debate. Ejemplos:

“(la) despenalización del aborto es tan grave como permitir la esclavitud.”
José Manuel Edwards, RN

“Ley de Aborto beneficia a multinacional de tráfico de órganos de fetos no nacidos. No seré cómplice del peor gobierno de Chile en los últimos 40 años, que cultiva la cultura de la muerte.”
Iván Norambuena, UDI

“Este mismo proyecto de ley impide que se denuncien a los violadores. O sea, le hacen el aborto a la niña y la siguen violando; le hacen el aborto y la siguen violando (…) Por ultimo el gobierno militar mataba gente grande, ustedes quieren matarlo en el vientre.”
Manuel García, RN

“Una mujer violada no esta en libertad de pensar.”
Iván Flores, DC

“Solo una maquinación intelectual es capaz de decir que la mujer tiene derecho a decidir sobre su cuerpo.”
José Antonio Kast, UDI

“legalizar la eugenesia significa que se acabó la Teletón, significa que se acabaron los niños con discapacidad, significa que hay una afrenta contra aquellos niños o contra aquellas personas que han sufrido, que nacieron con algún problema físico o psicológico y que hoy en día obviamente las mujeres van a optar por abortar.”
Gustavo Hasbún, UDI

Lo que me preocupa es cómo esta gente parece no darse cuenta de que está diciendo tonteras, falacias y argumentaciones espúreas. No se preocupan de tener un discurso lógico y razonado. Disparan emociones y sensaciones como si fueran argumentos válidos. Se atrincheran y no son capaces de ver un poco mas allá de sus narices.

Este secuestro del discurso explica muchas cosas. Esa emocionalidad exacerbada disfraza que no tienen bases reales para sus posturas. El que grita mas fuerte es el que gana, y no el que tiene la razón. No son capaces de cambiar y por lo mismos luchan con uñas y dientes para que todos sigamos inmóviles. No es de extrañar que se agrupen en organizaciones que tienden a lo estático, a defender el status quo, y escalen dentro de ellas defendiendo sus propios feudos.

robots2Pero aún peor son sus votantes. Sabiendo que esta gente es así, insisten en volver a elegirlos. En ese sentido, es como lo que está ocurriendo en Estados Unidos: el problema no es que Donald Trumpo esté tan arriba y pueda salir electo como presidente. El problema está en las masas de gente que votan por él. Porque Trump es sólo la encarnación de la enfermedad colectiva que aqueja a los gringos. Y en nuestro caso, estos tipos son la manifestación de la tontera, ignorancia, y desidia de los votantes. Esos mismos que no votan diciendo que “igual después tengo que trabajar”; o que eligen basados en atributos como el dinero, pensando que “como este personaje tiene plata no necesita robar”; o porque el candidato “es dije”; o el que tiene mas pancartas, palomas y carteles tapizando la ciudad; o para “no perder el voto con alguien que no tiene oportunidad de salir electo”; o que se desinteresa porque “cada uno tiene que rascárselas con sus propias uñas”; o que justifica los abusos con un “algo deben haber hecho para merecerlo”.

Son los mismos que odian a todo aquel que es diferente, pero cuando se ven en minoría claman a los cielos para que los respeten escudándose en la libertad de expresión y los derechos humanos. Para ellos las cosas van para un solo lado: el suyo.

Hay un dicho en el campo que dice “¿la culpa es del chancho o del que le da afrecho?”.

Y otro que dice: “al que le caiga el poncho, que se lo ponga”.