Y el proyecto de mochila continúa. Una vez que le di dos capas de pintura negra, llegó la hora de pegar las piezas a la caja. También apliqué pintura plateada en algunas partes para dar la apariencia de desgaste, y en otras para que parecieran conectores.


Al día siguiente canibalicé una fuente de poder quemada de un computador viejo, y corté todos los cables. Luego seleccioné los mas vistosos y los coloqué estratégicamente en la caja y los adornos.

Como se ve en la foto inferior, meti las puntas en los cilindros de madera (pintados plateado) y también pegué una roseta de teléfono sin tapa en un costado para darle un aire mas “tecnológico/experimental”.

No tuve necesidad de pegar los cables. Simplemente los coloqué a presión entre los adornos y se sujetaron bastante bien.

Detalle de mas cables y un disipador de calor de procesador, pegado con cinta de contacto de doble cara. Resultó mucho mas firme que usar silicona líquida.

Detalle de acelerador de protones, y por debajo, los restos de los conectores de sonido y usb de mi antiguo computador.

Una vez terminada la zona principal, era hora de hacer la vara de disparo y el tubo conector. Para ello partí por la mitad un tubo de piscina que me sobraba.

Luego, en la base de la caja, hice un agujero del tamaño del tubo. No necesitaba nada muy elaborado ni fino, pues estará apuntando hacia abajo y nadie lo verá.

Una vez que metí el tubo, lo sujeté con una abrazadera de plástico, también sobrante de una piscina portátil.

Lamentablemente no saqué fotos de todo el proceso. Pero les cuento que está hecho con un tubo de papel higiénico, un tubo de toalla desechable, cartón cortado a medida y mucha cinta adhesiva de papel:

El tubo de papel higiénico es el que se conecta a la manguera flexible. Por abajo va el tubo de toalla desechable. Por dentro, entre los dos tubos, hice una conexión, y metí una laucha dentro del tubo (es decir, un alambre). La idea es que todo el aparato tendrá luces y se controlará desde la vara. entonces dejé el alambre para poder meter los cables mas adelante. 

La caja que une ambos tubos está hecha con cortes a la medida y sujeta d¿con cinta adhesiva de papel. ¿Su ventaja? Que la puedo desarmar y volver a armar sin romperla.

La vara estaba lista. Ahora debía convertir esta caja en una mochila. Entonces le tocó el turno del sacrificio a una mochila vieja que estaba rota. La lavé para sacarle el olor a gato y luego corté las correas.

Aplicando chinches (que reemplazaré por algo mas firme mas adelante), las sujeté a la zona del medio de la parte superior, y a los costados. Noten el detalle de que la tapa de la caja, donde está pegado todo el atrezzo, aún se puede abrir. Esto es a propósito, para poder hacer la parte electrónica.

Finalmente, una prueba con el futuro usuario:

¡Ya me lo imagino con luces!

¿Qué te parece el avance del proyecto? Déjame un comentario.