Cuatro años han pasado desde mi último post sobre la maqueta en 3D de Circus Máximus. Cuatro años de no encontrar tiempo, de hacer partidas en falso con la pista, de armar cosas que terminaron en la basura y de buscar un material que fuera firme, flexible y liviano.

Pues bien, hace unas semanas creí encontrar el material ideal: madera de balsa. Sí, se me ocurrió que podía armar el tablero de forma modular, y que la pista fuera impresa con laser en la madera. 

Era una idea genial.

Hasta que me llegó el primer presupuesto.

Verán, quiero mucho hacer este proyecto, pero no estoy dispuesto a gastar $100.000 (casi 168 USD) en él. Así, quedé con la bala pasada. Tenía todas las ganas de terminarlo, pero no los fondos.

Fue cuando mi excursión a las librerías por fin dio frutos. Con ustedes, el cartón corrugado de 5mm:

Lo encontré en piezas de 55 x 77 cm y de 100 x 77 cm.  Compré dos piezas 1 metro y me dispuse a comer cartón.

Debo decirles algo. Mientras estaba en la librería, dudé. Un buen rato.

Lo que sucede es que mi diseño original del tablero, para que cupieran las minis de base de 4 x 4 cm, me daba un ancho de 240 x 80 cm. Y, si las matemáticas no me fallan, las piezas del cartón no me iban a dar. Por eso compré una tercera pieza, de 55 x 77, para agregar en las puntas. Mi plan era hacerlo de forma modular, cosa que los cortes no se notaran.

Pero aún así debía rediseñar el tablero. Podía hacerlo crecer para los lados, pero no en altura, por lo que debía bajar mis 80 cm a menos de 77 (para dejar un espacio de holgura para el corte).

Comolas curvas siempre dan problemas, decidí hacer todo de forma vectorial. Bajé Inkscape y volví a diseñar la pista mientras aprendía a usar el programa. Tras dos días de esfuerzo, me quedó esto:

Hice mas pequeño el espacio de la espina y terminé con una altura de 75 cm.  Pero no fue lo único: el ancho pasó de 240 a 195 cm. O sea, ahora cabía perfectamente en mis dos planchas de 1 metro.

La noche del viernes al sábado me la pasé imprimiendo y armando el tablero. Una de las cosas mas complejas fue hacer que en las zonas de las uniones, los cuadrados midieran 4×4. Por eso, en las dos primeras filas tuve que ir midiendo antes y después de pegar:

El resultado lo pueden admirar en esta secuencia:

 

 Tras pegar todo, hice una pequeña prueba para ver qué tal se veían las minis en su nueva pista:

La cosa iba bien. Y en teoría estaba listo. 

Pero faltaban varias cosas aún: las ayudas.

Por ejemplo, un primer problema que encontré fue que con la luz de mi casa no lograba identificar los colores de los equipos. El amarillo y el ocre se confundían, lo mismo que el naranjo y el rojo, y el azul, el verde y el negro.

Era hora de armar mi estación de trabajo de pintura:

Con unas manitos de pintura acrílica, témpera y tinta craquelex, logré el milagro:

Como verán, aproveché de pintar un cubito de cada color, para después usarlos para la selección del orden del turno. 

Y los carros ya estaban listos. Sólo faltaba… todo lo demás, a saber:

  • Hojas de cuádriga. Las hice como tableros, y con hoyitos para despuès usar como marcadores alfileres con cabeza de plástico.
  • Marcadores de ayuda para contar cuántos puntos de movimiento se han gastado, y marcadores de carro volcado.
  • Marcadores de caballos muertos.
  • Marcadores de rueda dañada, delfines y huevos (indican quién es el primero en alcanzar las curvas).

Así las cosas, el despliegue con todo se ve así:

y ¿cuánto espacio ocupa? Pues… esto:

En la caja, las cosas quedan así:

y todo empaquetado, asá:

El aparato ya es jugable. Claro que puede mejorar, pero quedará para mas adelante. Por el momento quedo conforme. ¿y la espina? Puede esperar… otros 4 años xD.

Cuéntame qué te parece el proyecto. Y si tienes dudas, déjalas en los comentarios. Responderé lo antes posible.