A veces el trabajo es una soberana lata, sobre todo cuando no estás a gusto. He pasado la semana donde un cliente, con varias restricciones. Pero sigo con la impresión de que algo en las vibras del lugar tira para abajo. Me da sueño, me siento cansado, rindo al 50% o menos... pero hay que estar ahí.
Ayer fue el colmo. Me bajó una modorra terrible y el tiempo se estiró. Juro que en algún momento pensé que eso debía sentirse al estar muerto. Horrible.
Por lo menos hoy me recuperé algo. No me gusta estar ahí. Pero que diablos. Donde manda capitán...
Lata
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