Disfraz de Cazafantasmas – Parte 2

Y el proyecto de mochila continúa. Una vez que le di dos capas de pintura negra, llegó la hora de pegar las piezas a la caja. También apliqué pintura plateada en algunas partes para dar la apariencia de desgaste, y en otras para que parecieran conectores.


Al día siguiente canibalicé una fuente de poder quemada de un computador viejo, y corté todos los cables. Luego seleccioné los mas vistosos y los coloqué estratégicamente en la caja y los adornos.

Como se ve en la foto inferior, meti las puntas en los cilindros de madera (pintados plateado) y también pegué una roseta de teléfono sin tapa en un costado para darle un aire mas “tecnológico/experimental”.

No tuve necesidad de pegar los cables. Simplemente los coloqué a presión entre los adornos y se sujetaron bastante bien.

Detalle de mas cables y un disipador de calor de procesador, pegado con cinta de contacto de doble cara. Resultó mucho mas firme que usar silicona líquida.

Detalle de acelerador de protones, y por debajo, los restos de los conectores de sonido y usb de mi antiguo computador.

Una vez terminada la zona principal, era hora de hacer la vara de disparo y el tubo conector. Para ello partí por la mitad un tubo de piscina que me sobraba.

Luego, en la base de la caja, hice un agujero del tamaño del tubo. No necesitaba nada muy elaborado ni fino, pues estará apuntando hacia abajo y nadie lo verá.

Una vez que metí el tubo, lo sujeté con una abrazadera de plástico, también sobrante de una piscina portátil.

Lamentablemente no saqué fotos de todo el proceso. Pero les cuento que está hecho con un tubo de papel higiénico, un tubo de toalla desechable, cartón cortado a medida y mucha cinta adhesiva de papel:

El tubo de papel higiénico es el que se conecta a la manguera flexible. Por abajo va el tubo de toalla desechable. Por dentro, entre los dos tubos, hice una conexión, y metí una laucha dentro del tubo (es decir, un alambre). La idea es que todo el aparato tendrá luces y se controlará desde la vara. entonces dejé el alambre para poder meter los cables mas adelante. 

La caja que une ambos tubos está hecha con cortes a la medida y sujeta d¿con cinta adhesiva de papel. ¿Su ventaja? Que la puedo desarmar y volver a armar sin romperla.

La vara estaba lista. Ahora debía convertir esta caja en una mochila. Entonces le tocó el turno del sacrificio a una mochila vieja que estaba rota. La lavé para sacarle el olor a gato y luego corté las correas.

Aplicando chinches (que reemplazaré por algo mas firme mas adelante), las sujeté a la zona del medio de la parte superior, y a los costados. Noten el detalle de que la tapa de la caja, donde está pegado todo el atrezzo, aún se puede abrir. Esto es a propósito, para poder hacer la parte electrónica.

Finalmente, una prueba con el futuro usuario:

¡Ya me lo imagino con luces!

¿Qué te parece el avance del proyecto? Déjame un comentario.

Disfraz de Cazafantasmas – Parte 1

El año pasado fue la primera vez que salimos con mi hijo a recolectar dulces para “Halloween”. Y si bien me resistí mucho tiempo a caer en el jueguito, no puedo negar que es muy entretenido el tema de los difraces. Ese año Matías causó sensación con su traje de “Mati, el caballero”:

Pero comencé a proyectarme. Y fue inevitable: el próximo disfraz sería de algo que yo siempre había querido vestirme. Y la opción lógica era la de cazafantasmas, con mochila de protones y todo. Así, de a poco, comencé a recolectar información y piezas.

En algún momento compré un arduino para manejar las luces y sonidos de la mochila de protones, pero aún me falta conocimientos de electrónica para hacerlo funcionar. Entonces lo dejé estar… y de pronto me di cuenta que ya estabamos en agosto y falta la nada para octubre (sobre todo, pensando en mi velocidad para construir cosas).

Así las cosas, este fin de semana me puse las pilas y puse todas las piezas que he ido juntando en la mesa del comedor, y di inicio a la construcción de la mochila. Por si no la conocen, quiero hacer una cosa que tenga este aire:

¿Qué usé? Simple:

  • Una caja de zapatos. Tamaño ideal para la pequeña espalda de mi hijo.
  • Una caja de cartón que desarmé para usar sus piezas.
  • Restos de cartulina.
  • Asalté la basura de aparatos electrónicos de mi oficina y me conseguí algunos cables, ventiladores y disipadores.
  • Cajitas de cartón de remedios y tubos de papel higiénico.
  • Envases de pinturas, témperas y cremas.
  • Mi caja de bricolage: bisturí (mas preciso que el corta cartón), regla de metal, superficie de corte, cortador en compás (para hacer círculos), silicona, y pedacerías varias de proyectos anteriores.
  • Pintura negra en spray.

Con todo esto, partí preparando el ciclotrón:

Ciclotrón desde arriba
Ciclotrón desde atrás. Los dientes son para pegarlos a la caja.
ciclotrón, vista lateral. Todo está hecho de cartón.
 

La construcción fue fácil (aunque laboriosa): hice el círculo con un plato y luego los círculos interiores con un vaso. El borde es una gran tira de cartón al que hice pequeños cortes superficiales cada un centímetro para poder combarlo. En los bordes superior e inferior les dejé una lengüeta de un centímetro para poder pegarlo al círculo, y luego a la caja. También les corté en forma de triángulo para facilitar el doblado.

Luego me concentré en la placa de metal que asegura el ciclotrón a la base de la mochila. Para ello corté una tira de cartón, y luego con una pieza cuadrada que me sobró, armé la zona central:

 

 

En este momento me di cuenta que los hoyos pequeños tienen una especie de aro encima. Entonces fue la hora del cortador-compás. 

 

Todo iba bien, hasta que me di cuenta (de nuevo), que en la parte inferior del ciclotrón hay una pieza redonda que sobresale. Sin darle muchas mas vueltas apliqué bisturí y le puse un frasco de plástico de pintura. Sujeté todo con masking tape (papel adhesivo) y quedó firme. Luego, usando las piezas sobrantes de los círculos, las pegué una sobre otra y armé el perno que sujeta todo en su lugar:

 

Ahora me quedaba la parte de arriba. Armé algunas cajas, les pegué piezas que le dieran textura y ya comenzó a tomar forma:


 

 

El resultado:

 

Una vez que ya tenía las piezas, era hora de pintar:

 

Y ese es el avance hasta el momento. Falta esperar el secado (24 horas) antes de dar la segunda capa, conseguir pintura plateada y luego comenzar a pegar. También faltan las correas de la mochila, y todo el sistema de disparo. Pero eso es para la siguiente historia.

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La estructura, la meta y mi lucha contra Goliat

Sin saberlo, al realizar mi documento de resumen de la trama, estaba realizando una planificación al estilo SINOPSIS mezclada con EL MÉTODO DE LA PIRÁMIDE DE FREYTAG, como lo describe Gabriella Campbell en su blog GabriellaLiteraria (dicho sea de paso, el descubrimiento de su blog abrió un mundo ante mis ojos).

¿Por qué esta mezcla? Pues porque escribí una versión ultraconcentrada que contenía todo lo que iba a tener la novela final. Incluyendo los giros, vueltas de tuerca y el final. O sea, básicamente, vomité la gran idea que tenía y la volqué de forma de sacármela del sistema.

Ahora bien, en este punto debo confesar que no tenía idea de cómo escribir una novela. He leído muchas, y también tengo el background de escribir notas periodísticas y reportajes, además de uno que otro cuento. Pero la estructura de la novela me tenía totalmente perdido. Se me escapaba. Incluso no tenía idea de cuál debía ser su longitud para que se considerara válida.

Asi que me puse a investigar. Continuar leyendo “La estructura, la meta y mi lucha contra Goliat”

Cuando todo está al revés

Leer el libro de Claudio Narea, “Biografía de una amistad” es meterse en una relación oscura, tortuosa, llena de verdades a medias y recaditos lanzados en canciones y entrevistas. Es un libro sincero, que no teme mostrar al autor como alguien confundido, muchas veces remilgado e incapaz de tomar el toro por las astas, pero al mismo tiempo profundamente inocente. Es meterse en su cabeza, en su subjetividad y en su historia. Es descubrir (o en mi caso confirmar) lo mal que estuvo (y supongo que sigue estando) Jorge González, y lo enferma de la relación entre ambos. Permite tener nuevos antecedentes para comprender a Los Prisioneros, sus letras y sus contradicciones. Continuar leyendo “Cuando todo está al revés”

Y llegaron los 40

Hace unos días cambié de folio. Cuarenta años, cuatro décadas, 1.217 meses, 2.087 semanas, 14.613 días (fracción más, fracción menos). Cuarenta años que definitivamente no siento como se supone que debería sentirlos. Diría que hace por lo menos 4 años siento que estoy como suspendido en el tiempo, algo así como sin edad definida ni necesidad de tenerla. Estoy en un permanente ahora, en un trocito de eternidad. Hay momentos buenos, otros que no, pero en general acepto lo que me trae la vida y vivo el instante (a excepción de que recién estoy comenzando a asumir que nunca más volveré a dormir 8 horas seguidas de un tirón). Continuar leyendo “Y llegaron los 40”

Personas, no individuos

“Greed is Good”, decía orgulloso Gordon Gecko en los 80. El modelo de los yuppies, exitoso y ricachón, sin asco en destruir compañías sólo para obtener ganancias con la pasada entre la compra y la venta de acciones, la personificación del hombre de negocios exitoso, el monstruo que nos mostró Oliver Stone en su película de 1987, se convirtió en el modelo a seguir en los 90. En la década del 2000 superaron tanto al modelo, que Gecko quedó como una simple caricatura inofensiva. Porque fueron estos personajes, de carne y hueso, los que crearon las grandes crisis que han azotado a la economía mundial, desde la brubuja de las punto com en adelante. Continuar leyendo “Personas, no individuos”

Microcortes

El viernes estaba trabajando en el computador mientras E miraba televisión, disfrutando de los comerciales (los echa de menos, porque acá no recibo bien los canales de TV abierta y sólo veo películas y series a través de Netflix y/o internet), cuando de pronto se cortó la luz. Partí a revisar los interruptores centrales y volví a dar la luz. Y empecé a alegar que qué había hecho E para provocar el corte.

Una vez que volvió la electricidad, continuamos con lo que cada uno estaba haciendo. Y ahí comenzaron los microcortes: pestañazos en la electricidad que apagaban todo (internés, computador, televisor, etc) pero que no eran suficientemente largos como para que saltaran los fusibles y cortaran la luz. Desenchufé todo lo posible, pero la cosa continuó así por el resto de la noche, con cortes sin patrón reconocible.

Ayer me levanté y encendí el computador para escribir sobre el sofá rojo. Era lo único enchufado. E iba a la mitad del escrito cuando ¡paf! : nuevo  microcorte. Perdí todo >(

Corté la luz, desarmé interruptores y enchufes, y no encontré nada. Volví a encender el computador, me puse a escribir, y ¡paf! ¡más cortes! Ya estaba pensando que los hados no querían nada con mi post del sillón rojo, pero no contaban con mi astucia: llamé a chilectra (el proveedor de electricidad), a la línea de emergencia. Al describir lo que pasaba (microcortes, no saltan los fusibles, los cortes son dentro de todo el departamento) no me hicieron ningun atado, despachando a un técnico para que viniera a revisar.

A las dos horas llegó el tipo y se fue derecho al medidor de electricidad, que se encuentra en el primer piso. Y allí estaba el culpable de todo:

Este cable va adentro y se había fundido. Entonces, de tanto en tanto, provocaba los cortes. Lo cambiaron y listo. Y no me costó ni un peso :). Llegué a la conclusión de que hay que usar los servicios, informándose, porque por desconocimiento no lo hacemos.

Así que recuerden:  si tienen problemas graves con la electricidad, vayan a mirar su cuenta de electricidad. Normalmente salen los datos de contacto, por último para llamar a una mesa de ayuda y que te orienten.

El sofá rojo

Mi chica ya no soporta el sobre. Las largas jornadas de ver películas le dejan la espalda molida. Y si bien es muy cómodo y mullido, algo de razón tiene. El sobre lo compramos cuando aún vivía en mancomunidad en el zocalo, para reemplazar el sofá que los gatos habían hecho pebre tras años de afilarse las garras en sus bordes. En un arranque de originalidad (y debido a que nunca usabamos el living), decidimos reemplazar los sillones y sofá por peras y sobres.

Tras la separación, yo me quedé con el sobre verde, pues era el que más lo usaba. Asi fue como llegó a mi nuevo hogar, un mueble ideal para el nuevo soltero: mullido, bajito, podía moverlo de un lugar a otro sin problemas e incluso quedarme dormido frente a la tele. Eso sí, no estaba exento de problemas:

  1. Es muy bajo. Y la tele queda alta. El resultado es que veo el brillo distorsionado. Asi que hay que jugar con los contrastes (lo que es un problema si llega una visita y debe ver la tele sentado en una silla: al ser mas alta, uno de los dos verá mal la imagen)
  2. No es conveniente para maratones. Una vez quise ver todas las “Volver al futuro” y quedé con la espalda en la mano.
  3. En el verano me hacía sudar como caballo. El material da calor.
  4. No caben más de 2 personas (y abrazaditas)

Siendo así las cosas, y dado que mi chica no se moverá por un buen tiempo de mi lado, nos dimos a la tarea de buscar un sofá.  Y no podía ser uno simple, no señor. Tenía que ser de uso múltiple: sofá y cama, pues nos falta algo para que las visitas que se quedan hasta tarde puedan descansar sus huesos. Con esto en mente, un día que fuimos al Easy de Quilín a comprar cositas para la cas, pasamos a curiosear la zona de muebles. Y ahí estaba, mirándome seductoramente. Quedé prendado de inmediato: No es igual que el de la foto. Las patas son de madera. Pero en el resto, es igual. Me gustó la textura, la forma, que se puede convertir en cama… y me lo imaginé en el living, rodeado de blanco. Asi que acordamos que al mes siguiente lo compraríamos. La semana pasada fuimos a cerrar el negocio. Nos fuimos derecho hacia él y le pedimos a un muchacho que nos atendiera para comprarlo.  Aparentemente, no de muy buena gana, partió a ver si habían existencias. Tras un rato de consultas, nos dijo que no habían, que sólo estaba el de exhibición. Como yo estaba decidido a llevarme ese sofá, le dije que no importaba. Tenía unas manchas, pero con mi chica decidimos que era cosa de limpiarlo con algun producto y listo. Además el precio era muy conveniente (cerca de $90.000, USD 177)

Como estábamos dispuestos a la compra, comenzamos a moverlo. Y ahí notamos que la tela que cubre la base de madera estaba rota en varios puntos. “Bueno, no importa. Se le pone un paño encima y listo”, dije yo. “¿Y cómo lo llevan?”, nos preguntó el vendedor.  Como no tenemos auto, preguntamos por un flete por parte de la tienda. Y ahí vimos el tercer problema: sólo atendían en días laborales (y ambos trabajamos). Así que salimos a ver si encontrábamos un flete independiente. Tras recorrer un buen rato el lugar, encontramos uno. Volvimos a pagar, y cuando estaba en caja, el vendedor llegó corriendo para detenernos y llevarnos de nuevo a la exhibición.

Resulta que al sacarlo para embalarlo, vio cosas que no le gustaron y partió a buscarnos antes de que nos metiéramos en el cacho. Ya nos había conseguido un descuento del 30% por ser el de exhibición (quedaba en $62.000, mas o menos), pero aún así no estaba contento. Miraba el sofá con malos ojos, como queriendo hacernos desistir. La nueva pifia era una pata que estaba reforzada con una escuadra metálica. O sea, se había roto y la habían reparado a la mala. Con mi chica nos miramos y tras un breve conciliábulo dijimos “no importa”. Pero aún cuando estaba muy deseoso de tener el famoso sofá, me puse a mirarlo con mas atención. Y ahí descubrí que el refuerzo era doble: estaba por delante y por detrás. Y también que el par de hoyos que vimos en el tapiz de la base en realidad era un solo gran hoyo por toda la parte trasera. Y finalmente que le colgaba una tela por debajo… “es un cierre que tiene”, dijo el vendedor. Miramos, y efectivamente era una zona de cierre… sin el carro.

El vendedor ya no hallaba cómo convencernos que no nos lleváramos el sofá. Pero este último “detalle” nos hizo decidir que no nos convenía. El chico nos decía: “si fuera para exhibición, podría ser. Pero si lo usan para diario, entonces no les conviene de ninguna forma, porque se puede romper, y como tiene descuento ya no corre la garantía”.

Así que al final no compramos ni una cuestión, pero me deshice en gracias al muchacho, cuyo buen sentido y honestidad impidió que nos ensartáramos con una basura (barata, pero basura al fin y al cabo). Y todo este post es para agradecerle públicamente al muchacho de la zona de muebles del Easy de Quilín, en Santiago de Chile, por pensar en el cliente y no sólo en la venta. ¡Gracias!


¿Y qué pasó con el sofá? Pues bien, el sábado fuimos a comprar un regalo para un cumpleaños y pasamos a la zona de muebles de una gran tienda… y encontré al sofá soñado. Y hoy lo trajeron. Quedó lindo 🙂

The Novel Sound

La letra me resuena. Y mucho.

(letra en español)

Though we are told to mourn it,
We must know that it was a novel sound.
As we gather here to mourn the passing of this novel sound,
We should take the pains to remember something.
There are some of us,
Who do not accept the dreams of dragons as their own,
No matter how grand those dragons might say they are.
Yes there are some, who refuse to drop the candle,
Even when pushed into a dark cave and locked there behind a stone.
There is, you must recall, the kind of serious study,
That will give you confidence to strike you match to the mighty wick,
Which will illuminate yet another portion of the darkness.

You must be willing to accept that the pain,
Is a part of the process of revelation.
You must be willing to take the field and stay on the field,
The way duke stayed on the road.

Out there somewhere, are the kind of people,
Who do not accept the premature autopsy of a novel art form.
These are the ones who follow in the footsteps of the gifted,
And the disciplined who have been hurt but not discouraged.
Who have been frightened,
But who have not forgotten how to be brave.
Who revel in the company of their friends and sweethearts,
But who are willing to face the loneliness that is demanded of masters.


En español

Aunque se nos dice que que lo lloremos,
Debemos saber que fue un sonido novedoso.
Mientras estamos aquí reunidos para llorar la muerte de este sonido novedoso,
Debemos tomarnos la molestia de recordar algo.
Hay algunos de nosotros,
Que no aceptan los sueños de dragones como propios,
No importa cuán grandes esos dragones puedan decir que son.
Sí, hay algunos, que se niegan a dejar caer la vela,
Incluso cuando son empujados en una cueva oscura y encerrados allí, detrás de una piedra.
Existe, debes recordar, el tipo de estudio serio,
Que te dará la confianza para golpear tu fósforo con la mecha poderosa,
La que iluminará otra parte de la oscuridad.

Debes estar dispuesto a aceptar que el dolor,
Es una parte del proceso de la revelación.
Debes estar dispuesto a salir al campo y permanecer en el campo,
De la forma en que Duque se quedó en el camino.

Allá afura en alguna parte, existe tipo de personas,
Que no aceptan la autopsia prematura de una nueva forma de arte.
Estos son los que siguen los pasos de los dotados,
Y los disciplinados que han sido heridos pero no desanimados.
Quienes han tenido miedo,
Pero que no han olvidado cómo ser valientes.
Quienes se deleitan con la compañía de sus amigos y novias,
Pero que están dispuestos a hacer frente a la soledad que se exige de los maestros.

 

(Escrita por Stanley Crouch y dicha por el reverendo Jeremiah Wright)

Peluquería de machos

Hace rato que me vienen lanzando indirectas (cada día más directas) de que es hora de cortarme el pelo. Sí, es verdad que está algo largo… o mas bien mucho… aunque el lío no es lo largo, sino la cantidad. Ya molesta incluso para ponerme el sombrero. Pero por A, B o C no he tenido tiempo de ir a cortármelo.

Mi chica me aprovecha de recordar este inevitable deber cada vez que pasamos por alguna peluquería de mall, pero me niego rotundamente a dejar que fábricas de cortapelos toquen uno solo de mis cabellos. Y esto no es por snob, sino porque ir a mi peluquería es una experiencia y sólo la disfruto cada 3 meses. Asi que no tiene sentido cortarme el pelo en otro lugar y estirar el asunto otros 3 meses.

Pero ¿qué tiene de especial? Pues simple: el ambiente.

Esta es la peluquería para hombres, ubicada en Irarrazaval con Manuel Montt. Es una delicia visual, llena de cachivaches y cosas que despiertan al niño interior. Además el sofá para esperar es cómodo, dan películas de machos (hoy estaban dando “Rambo”. En ocasiones anteriores me tocaron clásicos como “Nacido para matar” y “Cementerio pa’l pito 3”. Y como si fuera poco, al pagar te regalan un dulce 🙂

Si les interesa, la dirección es Av. Irarrazabal 1824, Ñuñoa, Santiago, Chile. ¡Ah! Y les dejo también la lista de precios:

Nace Alaluz

Ha llegado el tiempo de cambiar. Lo que originalmente fue “Men in Black”, “Largirucho’s Page” y “La Ratonera”, hoy cambia tanto de nombre como de dominio. Los posts anteriores siguen intactos, pero la historia detrás también cambió. Hoy inauguro una nueva etapa y mis sitios lo reflejarán. Bienvenidos a Alaluz.

El sídrome de Epimeteo II: las armas divinas.

Hace casi 2 años escribí un post sobre un libro que compré un años antes. Y Como muchas otras veces, quedé con la intención de profundizar un poco más en un post que escribiría más tarde… y bastante mas tarde es, pero nunca lo es demasiado.

En este tiempo me he visto sumergido totalmente en “el mundo”. Problemas laborales y personales, terremotos internos y externos (utas que fue fuerte el de febrero del año pasado), cambios de gobierno, apatía extrema, la necesidad de producir como sea… el mundo me comió durante este tiempo. Pero de vez cuando una cosquillita molesta pica detrás de los ojos, o dentro del pecho, en lugares que no puedes alcanzar para rascarte. Molestias que pueden traducirse en ver defectos en los demás, cuando en realidad son advertencias sobre tu propia conducta que no te gusta. Y si bien lo normal es que las releguemos al olvido y nos hagamos los lesos, tomando pastillas para el dolor de cabeza o antidepresivos, la realidad es que son señales internas para que de una vez por todas te vuelvas a enrielar.

En mi caso son ciertos libros que me llaman una y otra vez, que pienso en ellos pero que no logro encontrar. Por ejemplo, el libraco al que se refiere este post estuvo perdido meses… y yo juraba que lo había prestado y nunca lo volvería a ver. Y así fui dejando a un lado su búsqueda, pues no estaba en los lugares donde se suponía debía estar (mi librero de libros imprescindibles o mi velador)… lo que grafica completamente esa modorra y comodidad que me ha invadido este tiempo simplemente porque estoy muy cansado para hacer otras cosas que no sean ver tele (buenas películas y series, pero igual pascual). Continuar leyendo “El sídrome de Epimeteo II: las armas divinas.”

Punta de Choros y el "poder" de las redes sociales

Hace unas semanas me contactó un estudiante de periodismo de colombia para entrevistarme sobre los medios digitales en Chile (supongo que algo sabré del asunto). Y una de las preguntas fue sobre el afaire Punta de Choros. Para los despistados que no sepan de lo que hablo, un pequeño resumen:

Durante la campaña presidencial, Piñera prometió que no permitiría la construcción de ninguna termoeléctrica, pero a la primera oportunidad sus representantes en la corema local aprobaron por unanimidad la construcción de una central de este tipo en Punta de Choros, lo que atentaba contra el ecosistema del lugar. De inmediato comenzó una campaña a través de internet, puesto que los medios de comunicación ahora son todos oficialistas y no iban a cubrir a unos cuantos Hippies de mierda (que dicho sea, pasó a ser una distinción).

La presión fue in crescendo, y de pronto todo el país estaba en contra de la termoeléctrica. Y allí fue cuando el presidente Piñera “se puso los pantalones” y le comentó a la empresa que sería más conveniente que construyeran en otro lado. Un triunfo de la ciudadanía ¿eh? Organizados a través de internet, lograron doblarle la mano a la moneda. Por lo menos así se vio desde afuera, por las preguntas que el muchacho colombiano me hacía.

Pero yo creo que hay un participante que ha sido totalmente infravalorado, y sin cuya participación lo más probable es que no hubiera pasado nada: Felipe Camiroaga.

Fue esta interpelación directa la que hizo al palacio de la moneda moverse. Un animador popular se las jugó y el resultado fue que el gobierno reculara. ¿El poder de las redes sociales? Está lejano aún.

Las nuevas autoridades y la contaminación ambiental

El intendente metropolitano sobre la contaminación ambiental:

“No esperemos que el gobierno nos resuelva todo. Si yo veo que la situación del aire es crítica tengo la obligación de llamar a la autoridad y pedirle ayuda“.

Asi que ya saben: la autoridad no tiene los medios técnicos para determinar los episodios críticos, por lo que todos los santiaguinos debemos llamar al intendente para avisarle. Podría haber dado el número de su celular, para asegurarnos que reciba la información…

Huella ecológica

Hoy se supo que le entraron a robar a una de las hijas del Ministro del Interior, Edmundo Perez Yoma, Elisa Pérez Vergara, y el presidente del Metro, Clemente Pérez. No es que me llame la atención el hecho en sí, sino qué se robaron: 2 televisores de plasma.

¿Y qué con eso? Pues que la anécdota me sirve para tomar conciencia sobre ciertos hábitos de nuestra elite. Dos televisores de este tipo consumen mucha energía. Tanta que se ha barajado la posibilidad de prohibirlos en Europa. Esto me hizo reflexionar en cómo se distribuye la huella ecológica que tanto nos hablan los ecologistas, pues nos hablan de que todo es nuestra responsabilidad, colectivizando la culpa, cuando no todos tienen el mismo impacto en el medioambiente.

Todo esto se relaciona con el nuevo gabinete de Piñera, donde cada uno de los elegidos no debe cortar (antes de asumir) menos de 7 millones al mes (y multiplíquenlo por harto). Muchos con varias casas, con equipamiento completo, sin contar sus vehículos. De esta forma me pregunto ¿cuánto será su huella ecológica? ¿Siquiera se tomarán la molestia de pensarlo?