El yo contínuo

Esta entrada es la parte 2 de 11 en la serie Yo y yo mismo

Desde el punto de vista de la física cuántica, nada realmente existe ni nada realmente se toca. Nuestros átomos aparecen y desaparecen de la realidad en tiempos de plank, y cuando interactúan siempre se repelen, por muy cerca que estén. Somos ondas de probabilidades que de pronto colapsan en particulas de “realidad”. Entonces, lo que somos o lo que nos rodea vive en una permanente mutación. ¿Pero por qué tenemos esa sensación de continuidad? ¿qué me hace ser yo mismo en medio de esta vorágine de cambios y renovación universal que ocurre millones de veces en cada segundo? ¿Cómo es que tengo la sensación de que mi yo, mi personalidad, mis pensamientos, mi ser se mantiene casi inmutable en el tiempo?

¿Es que acaso la mente tiene una existencia separada del cuerpo? ¿es que la mente se abstrae de lo que sucede en los átomos y se mantiene contínua?

Quizás este es el motivo por el cual Gurdjieff decía que en nosotros existen muchos yoes, cada uno individual y egoista. Y por tanto salto y movimiento, en cada “reencarnación” del cuerpo es un yo distinto el que toma las riendas. ¡No es de extrañar entonces que seamos contradictorios!.

Mientras más curioseo y más leo, más me doy cuenta que el mundo en realidad no es lo que nosotros percibimos. Es algo vastamente más complejo y caótico, pero es nuestra configuración biológica la que nos hace encontrar relaciones y orden en donde no lo hay.

Pero ¿cómo es que llegamos a esa configuración? ¿y por qué? Nada es real, pero la ilusión de un camión pasándome por encima termina con mi ilusión de vida igual. ¿Será que el camión es como un ruido fuerte que nos despierta en medio de la noche, dándonos cuenta que todo fue un sueño? ¿Que esa muerte no es más que un despertar brusco?

Estamos en una matrix. La matrix dada por nuestros sentidos. Y son las matemáticas a través de conceptos tan esotéricos como la constante de plank, que sólo tienen existencia en la teoría, pero que al parecer describen hechos físicos, las que nos dan las pistas para intuir que las cosas son más que esta cruda materia.

Otros artículos en la serie<< La mentira y la continuidad del yoEl síndrome de Epimeteo >>

3 comentarios en “El yo contínuo”

  1. Muy buen post, me dió vueltas en la cabeza este día, y no pude aguantar, tuve que escribir algo al respecto en mi blog (conlos enlaces respectivos claro).

    Probablemente no siga la linea fiel que tu intentaste darle a tu post, pero no pude contener a las partículas que hacían la sinapsis en mi cabezota.

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