Urgente versus Importante

Esta entrada es la parte 5 de 11 en la serie Yo y yo mismo

Vivimos en un mundo donde todos deben correr cada vez mas rápido, para alcanzar metas inexistentes, vacias. El ritmo de vida nos obliga a tener dos o tres trabajos mal pagados para poder vivir… aunque ¿cómo puede llamarse “vivir” el pasar más de 14 horas diarias trabajando? Trabajo viene de tortura, y nunca mejor dicho. Estamos tan “norteamericanizados” que sus perniciosas costumbres y maneras ya han permeado la sociedad. El ataque económico impuesto por los chicago boys ha transformado la sociedad más allá del flujo del dinero. Las relaciones están viendose afectadas y el tejido social comienza a desmembrarse.

Estoy leyendo “Edad Oscura Americana”, de Morris Berman y si bien trata de norteamerica, no dejo de ver alarmantes conductas que repetimos acá. Y veo cómo si seguimos en este tranco iremos directo a un colapso cultural.

El individualismo se está afirmando, mientras disminuye el compromiso social. Y no hablo de ir a mitines, sino simplemente conocer a tu vecino de departamento. O sea, algo mínimo como que alguien se preocupe si no muestras tu nariz por un par de días y no que pasen cuatro o cinco dias antes de que alguien se de cuenta que estás muerto, como sucedió en mi edificio. ¿Cuántos de ustedes conocen a sus vecinos? ¿cómo se llaman? ¿Qué les interesa?

Esta destrucción del tejido social está directamente relacionada con el sistema económico y con la tecnología. Somos Hommo consumidores, pero enchufados, en una burbuja. Vivimos en una permanente búsqueda de algo que no sabemos que es, pero que nos causa ansia por obtener ahora mismo. Siempre lo confudimos con un producto (seré feliz una vez que tenga esa polera/perfume/libro/película/computador/gadget ), pero no es nada mas y nada menos que la búsqueda de llenar el vacio interior causado por una sociedad que se queda sin razón de ser.

En este sentido, la crisis de la concertación (y por extensión de la democracia), no deja de ser una expresión mas de esta falta de objetivos trascendentes como personas y como sociedad. No tenemos proyectos comunes, simplemente vivimos al vaivén del consumo del último chiche de moda, diseñado para usar y tirar pues pronto aparecerá algo mejor, mas caro, con mas funciones y mas inutil.

Y en esta vorágine de consumo, los medios de comunicación hacen su parte gritándonos desde las portadas, las ondas de radio y la televisión todo aquello que es urgente (asumió un nuevo ministro, hubo un choque en la esquina, traen a zakarach, dan el conteo de votos minuto a minuto de cualquier cosa), pero olvidan lo que es importante (quiénes auspiciaron a McCain y Obama, cuál es el transfondo y las consecuencias de la famosa flexibilidad laboral, cómo funciona nuestro sistema político y cómo podría mejorarse, y sobre todo cómo revertir la creciente estupidización de la población). Se deja lo espiritual a las iglesias, y se olvida que la virtud cívica y el bienestar social está intimamente ligado con la virtud personal (y por lo tanto, con tu concepción espiritual de la vida), con ser libre pero al mismo tiempo actuar en beneficio de la sociedad.

La avalancha de lo urgente sepulta a lo importante simplemente por saturación. No hay tiempo de conversar sobre la vida, mucho menos para leer. Y si aún así te haces el tiempo, la basura intrascendente inunda los medios y los libros. No estoy diciendo que todos nos hagamos filósofos y sólo leamos ensayos e historia. Lo que digo es que la basura es tal que cuesta encontrar cosas que eleven el espíritu, que te remezan de forma tal que te saques la modorra, abras los ojos y comiences a pensar por tí mismo.

En periodismo, el gran enemigo de lo importante es que podría decirse que es inmutable. Son grandes temas que siempre están ahí, pero que no cambian a la velocidad que un medio necesita. Porque de eso se tratan los medios: rellenar con lo que sea, siempre mas rápido que la compentencia. Su enemigo es la reflexión, pues baja el rating; su otro enemigo es el miedo al espacio en blanco, pues siempre deben mostrar que están llenos de cosas que DEBES saber, y éstas deben cambiar cada 5 minutos. O si no, se es obsoleto.

Lo urgente llena nuestras vidas, pero es como la comida chatarra: Se mastica y se excreta, sin dejar ningun nutriente en el cuerpo. Tiene buen sabor, pero en el largo plazo hace daño. Claro, una probadita de vez en cuando no hace mal. Incluso es bienvenida, pero no puedes basar tu dieta en ella, pues lo mas probable es que termines obeso y enfermo (vean el documental “super size me” y entenderan lo que digo). Por eso hay que hacer dieta equilibrada.

Pero aún tenemos patria ciudadanos. Creo -y esto es tanto una expresión de un deseo como la constatación de algunas cosas que veo en mi entorno- que muchas de las “bondades” del sistema económico están pintadas como una fina capa de barniz. Aún no se ha llegado a niveles profundos, en los cuales ya se hace una simbiosis y es imposible salir de la situación. Creo (y fervientemente quiero creer) que con las condiciones adecuadas, podemos sacudirnos esta mochila y volver a otras formas de relacionarnos y organizarnos. Formas mas humanas, cooperativas y, paradojicamente, independientes. Estamos lejos del imperio… y espero que eso juegue a nuestro favor.

Lo importante está ahí afuera. Y si pones atención, también dentro de tí. Quizás aún estamos a tiempo de cambiar las tendencias. Es cuestión de poner atención, abrir la mente y poner corazón.

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3 comentarios en “Urgente versus Importante”

  1. Lo importante está siempre dentro tí. Si no lo ves dentro tuyo, no lo verás fuera.
    El Universo es muy amoroso con nosotros, nos da lo que tenemos en el corazón, sea lo que sea.
    Hay que buscar dentro! Tenemos todo dentro!

  2. Hola, acá estoy haciendome tienmpo para leer tu blog y tratar de reflexionar ahora, que me voy a la casa a ver a una chica loka y entre medio, pensar en cómo diablo se depositaron las calizas de ***…
    Es verdad, nos saturamos con todo lo que pasa, lo que no pasa y tratar de ver qué hay más allá, buscarle el meollo de las cosas es cansador cuando te ves abrumado con todas las cosas urgentes que hay que hacer. Mi esperanza, es que este caos se acaba en enero, cuiando salga del año universitario y pueda respirar un poco en paz, pero en el fondo sé que es este modo de vida, esta visión de la vida en la que nos hemos impregnado, donde luchar contra la corriente cuesta cada día más.
    Por eso, tengo siempre “Sage of Lamberené” que me ayuda a volver a esa raíz dentro mío. Aquella a la cual volver cuando me pierdo de pronto o se nubla la visión. Esa que me recuerda lo que dice Brujita: que lo importante está siempre dentro de tí.

  3. Que ciertas palabras… el “cosismo” nos inunda día a día, cegándonos ante lo importante… lo relevante… quizas, como bien dices, si miramos dentro de nosotros y comenzamos a mirar al de al lado como persona y no como el posible asaltante-quita puestos-quita familia-quita cosas, el asunto comience a cambiar.
    Cuando tomemos conciencia que nuestros actos tienen muchas consecuencias nefastas para el planeta y para nosotros mismos, tal vez comencemos a vivir más plenamente y en armonía con nuestro entorno y con nosotros mismos.
    Tal vez cuando nos demos cuenta que el “yoísmo” nos deshumaniza cada día más, empecemos nuevamente a construir sociedad.
    Tal vez… espero que sea así… tengo mi esperanza puesta en ello.

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