El "tan así" de Villegas

Esta entrada es la parte 2 de 6 en la serie Medios y Desinformación

En “tolerancia cero” (programa de debate en canal 11) el candidato por la izquierda, Jorge Arrate, acusó a los medios de comunicación de crear artificialmente una situación en la que sólo existen tres candidatos, excluyendo a los demás. Como a los dueños de casa no les gustó, comenzó la pelea.

Sólo quiero rescatar este intercambio entre Arrate y Villegas, uno de los panelistas:

-Me dices que yo hago caricaturas –le dijo Villegas- pero la tuya es una caricatura grave, porque es una imputación a nosotros mismos, que estamos aquí, estás diciendo que somos controlados, que la prensa es controlada por los propietarios, y por lo tanto todos nosotros somos marionetas, y también todos lo que trabajan en El Mercurio y La Tercera, y no es tan así.

– Me gusta el “tan” que has usado –  respondió con sarcasmo Arrate.

El que pueda ver, que vea.

Las encuestas

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Hoy visité el diario electrónico El Sur. En su encuesta se refieren al caso Matilda, la pequeña bebé que estaba en adopción y cuya familia guardadora decidió quedársela para ellos. A continuación una captura de pantalla de la famosa encuesta:

Encuesta tendenciosa

No sé si siquiera necesito señalar qué está mal en esta foto. Es tan evidente que llega a ser indignante. Pero veamos:

  1. Las opciones no son excluyentes.
  2. Dos opciones son claramente negativas y una “positiva”
  3. No existe una opción para quienes estén en desacuerdo con que los Porter hayan decidido quedarse con Matilda, ni con lo que han hecho hasta el momento.

Esto es lo que se llama una encuesta tendenciosa, pues no busca saber la opinión de sus lectores, sino validar la propia. ¿Cuál es? Simple: que la nena debe ser adpotada por los Porter, pues la ley no es clara y saldrá perjudicada si no se lleva a cabo ese curso de acción.

Y lamentablemente, este es el panorama de muchos medios nacionales sobre este caso. Pero qué opino yo, en otro post.

¿Quién nos controla?

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Vivimos en una sociedad donde la información juega un rol vital. Pero el papel que juegan los medios de comunicación deja bastante que desear, sobre todo si tomamos en cuenta que la atención y el foco de su escrutinio está en la chimuchina de las declaraciones, peleas, dimes y diretes de los famosillos de primera, segunda y tercera fila. Es tanto más importante que Yamna Lobos diga que el sexo casual es bueno que el escándalo de instituciones que son juez y parte sobre los que deben pagar a los chilenos enfermos (me refiero a las isapres, por si no se dieron cuenta).
Pero aún más, la liviandad con la que se tocan los temas y la nula tribuna a cosas que pueden definir el tipo de sociedad que queremos contribuyen a que tengamos una sociedad adormilada y anestesiada.

Cuando indiscriminadamente lo privado se hace público, lo público se hace privado (secreto, cerrado, oscuro). Cuando el foco de la atención se centra en el individuo y sus actos privados, se vuelve objeto de vigilancia, mientras lo público, la administración pública, el Estado, se vuelve invisible, simplemente porque la atención no se centra sobre él.

Eso es lo que sucede en las democracias modernas que siguen el esquema norteamericano. Cuando se leen los diarios de la época de la independencia, las noticias casi no existían. Pero sí había un rico debate intelectual sobre el país, el enfrentamiento de ideas. Con ese mirar hacia adelante imaginando el futuro, para actuar en el presente pensando en las generaciones venideras, se construyó un país. Y hoy, con el mirarnos las pelusas del obmligo, no contribuimos precisamente a que las cosas mejoren, a que haya más justicia social, ni nada por el estilo.
Los medios han sacado la vida privada de los famosillos al tablero, mostrando que los bellos y famosos también sufren, para deleite de las masas que ven que sus vidas no son tan miserables, pues si alguien que lo tiene todo no puede ser feliz… entonces hay que resignarse, e incluso ser agradecido de su situación actual.
Pero esa banalización de la prensa, de lo que es noticia y de lo que importa ha traido como coletazo el cerrar el foco de atención y desviarlo de las cosas que realmente influyen en la calidad de vidad de la gente: el estado, la justicia, los oligopolios. Como si fuera parte de un plan orquestado, los medios han decidido jugar con las reglas cuantitativas y decidir sus contenidos con el criterio de qué vende más, en lugar de educar, provocar y hacer pensar.
Y nuestra sociedad chilena premia a los alumnos aplicados, comprandolos o financiándolos, y castigando con el látigo de la indiferencia (y de la escasa entrada de recursos) a quienes tratan de sacar la cabeza del agua y hacernos pensar.
Pero bueno, no hay que echarle la culpa a gente que tiene poco poder de compra. Gran parte de la culpa la tienen aquellos que tienen el poder de decidir hacia dónde van los recursos. Y tambien, por qué negarlo, la tienen los mismos equipos que araman estos proyectos. Un ejemplo: el diario “plan B” tuvo en algún momento un ofrecimiento de financiamiento por parte de una entidad con poder. Pero ellos no quisieron tomarlo porque comprometería su independencia. Según yo, fue una pésima decisión. Mejor tomar la plata y seguir dándoles como caja. ¿Por qué el recibir el dinero va a significar comprar mi lealtad? No pos mijo. No. La plata, en ese caso, sirve para financiar, pero yo me mantengo en mi misma línea. Y si quieres quitármela, allá tú. pero mi conciencia y mi pluma no se va a vender.
Y todo esto sigue con la idea de que el concentrarse en estas cosas chicas, distraen la atención del gran elefante blanco que tenemos frente a nuestras narices. El elefante de la concentración del dinero y del poder, donde un grupo reducido de familias maneja los hilos del país, y a nivel global, donde un grupo de “personas” mueven al mundo.
Uno se pregunta ¿Cómo puede ser? ¿Cómo nadie alega? ¿Cómo gente que se supone culta e informada no se da cuenta? ¿Cómo cualquier mención provoca la reacción de “eres paranoico”?
La historia nos enseña que las más grandes barrabasadas se han cometido sin que nadie moviera un pelo porque era tan impactante que on se dieron cuenta. prefirieron mirar para el lado que hacer algo. Demasiado encima. Demasiado cegados.
Reivindico, por lo menos, el derecho a gritar y patalear.

Para entender a LUN

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Ayer escuché un programa de radio donde me pareció distinguir la voz de Villouta. Como LUN le dio como caja, me imaginé que haría sus descargos, por lo que me quedé a la escucha. Y miren ustedes, fue bastante interesante. En resumen, y basándose en un artículo del Christian Science Monitor, para entender a LUN hay que tomar en cuenta los siguientes puntos:

  1. Según su Director, Edwards jr, LUN no está para educar ni informar.
  2. El sitio web es su “people meter”, asi que las noticias clickeadas son las que serán portada al dia siguiente.
  3. El cultivo de fuentes y periodismo “serio” asociados a buen periodismo (como dan a entender sus entrevistados), no corre en LUN. Esto, porque el “people meter” manda.
  4. En el momento de la entrevista (7 meses atrás, aprox.) se anunciaba que habrían incentivos para los periodistas cuyas notas recibieran más clicks.
  5. Esto provoca que las noticias que no se consideren vendedoras sean relegadas del esquema, aún antes de publicarlas. Y, en el reverso de la moneda, que las noticias vendedoras llenen el diario.

Triste para los periodistas que trabajan allí es el futuro si se les ocurre emigrar, pues al parecer todo lo aprendido de técnica, ética y responsabilidad, se va al tacho de la basura en un medio que no los valora. Si el cargo de Editor se convierte en algo que no requiere experiencia ni mirar bajo el agua, de descubrir las relaciones ocultas y guiar a su equipo… entonces estamos ante la muerte del periodismo profesional. Basta con colgarse a internet, leer los 12 blogs más famosos y sacar algun titular de allí. Con el plus de que no hay que salir a reportear y está todo escrito (no hay necesidad de descasetear).
Personalmente prefiero dedicarme a hacer cualquier otra cosa que ejercer el periodismo de esa forma. BUeno, quizás por eso estoy donde estoy. Y con la conciencia tranquila.