Artículo escrito para la revista digital upinion, de la Universidad Nacional de Colombia. Como nunca me contestaron de vuelta, decidí publicarlo acá para que no se pierda.
En octubre de 2000 publiqué en la red mi tesis de grado, llamada "En Busca del Periodista Digital". La idea era ponerla a disposición de cualquiera que quisiera leerla, a ver si le encontraba alguna utilidad, además de impedir que acumulara moho y polvo en un estante de biblioteca.
Desde entonces no ha dejado de sorprenderme. Lo que pensé sería una aventurilla de corta existencia se ha convertido en un texto de apoyo para muchos estudiantes y profesores en america central, del sur y españa.
¿Cómo era posible esto? El texto fue escrito en el 2000, muchos de los medios citados ya no existen y vivimos en un mundo post colapso de las empresas punto com, donde las empresas web (incluyendo las periodísticas) ya no son vistas como la panacea. Lógicamente debía estar desfasado. Añejo.
Seguro.El Medio
Cuenta la leyenda que antes de las punto com y sus capitales de riesgo existían unos cuantos tipos raros pregonando la revolución que traía Internet. Hablaban de maravillas tales como la creación de redes, la posibilidad de ser emisores, la libertad de la tiranía de los medios de comunicación de masas... rumores que llegaron a lugares tan alejados de los centros de poder como sudamérica. Acá, en Chile, un puñado enganchó con la idea y gracias a su empuje se crearon cosas muy interesantes, como el diario "La Tercera" en línea, que estaba en la web en junio del 1997. Y aún cuando era el sitio de un medio consolidado, representante de un lado del establishment, era como si la revolución hubiese entrado por sorpresa, tomando de rehén a uno de los miembros de la monarquía.
Entonces las cosas se dispararon. Surgieron decenas de medios alternativos, algunos por idealismo y otros por negocio. Las empresas se dieron cuenta que no podían quedarse atrás, por lo que no importaba gastar. Ya vendría el retorno. Asi que los proyectos crecieron y crecieron. Ocupaban pisos completos en edificios corporativos, sus staff era enormes, se inyectaban recursos permanentemente, y crecía la vorágine de "estar en línea". No se podía quedar en el pasado. Algunos periodistas, al alero de estos grandes medios pensaron que también podían sacar un pedacito de la torta, por lo que crearon sitios propios usando los recursos de las empresas que los había contratado (fotos, cables, ancho de banda, teléfono, etc).
Entre tanto también surgían proyectos en la trinchera, con escazos o nulos recursos económicos, sostenidos simplemente por la voluntad de quienes trabajaban en ellos. "Ad honorem" sonaba más bonito que "por amor al arte".
Y de pronto todos eramos digitales. Hablábamos de web, jpg, html, flash, ftp... y la mayoría no tenía idea de lo que decía. Total, bastaba con conocer el CTRL C y el CTRL V. ¿Interacción? ¿ ¿ ¿Qué es eso??? ¿Abrir las cartas al director? ¿ ¿Estás loco?? ¿Habilitar un foro? Puede ser, pero si alguien reclama contra nosotros, lo cerramos de inmediato.
Y así los medios digitales dejaron la revolución a un lado y se transformaron en un brazo más del original en papel. Y muchos nos dimos cuenta que era lo mismo que antes, pero más rápido, exigente y con menos paga.
Fue entonces que vino el reventón. Y con ello, la muerte de la gran mayoría de los medios. Inviables económicamente, o porque sus dueños se aburrieron del juguete, el resultado fue el mismo. Una bomba hubiese hecho menos daño.
Pero tras el exceso vino una revisión de lo que se había hecho. Había que reenfocar los medios, racionalizarlos. Y fue como renacer.
Lecciones y preguntas
De la catástrofe se pueden sacar varias lecciones, entre las cuales destaca una a nivel administrativo: El medio digital tiene que ser viable económicamente igual que un medio tradicional. El problema de las punto com fue que sus modelos generaban dinero, pero se gastaba más de lo que entraba. ¿Por qué? Para "verse exitosas". La idea era que compañías como Microsoft las vieran y decidieran comprarlas. Por ello su objetivo no era permanecer en el tiempo, sino ser absorvidas y retirarse con los bolsillos llenos.
Un segundo punto importante es la naturaleza del medio: la red permite acumular el conocimiento. A diferencia de la televisión y la radio, sus contenidos no son efímeros. Los artículos pueden guardarse y relacionarse, creando una profundidad que no permiten los medios tradicionales limitados en tiempo y espacio físico.
Pero hay un tercer punto que ha sido olvidado y que creo es de vital importancia para los medios del futuro, algo que se recalca en "En busca del...": la interacción y la creación de comunidades.
La persona que accede a los medios digitales para informarse ya no responde al modelo tradicional. No es un personaje pasivo (lector/auditor/televidente), sino que uno activo (Usuario). La misma tecnología que le permite acceder a nuestros contenidos posibilita que interactúe con nosotros... si lo dejamos.
Y allí está el meollo del asunto. ¿Somos capaces de permitir esa interacción? ¿Estamos preparados para esa posible avalancha? ¿Podremos canalizarla? Y ¿Por qué deberíamos hacerlo?Soñando el futuro
La interacción es cara y molesta. Las comunidades degeneran rápidamente en el insulto y la pelea tribal por espacios que al final se transforman en basureros, a menos que haya un ente que encauce los debates. Los espacios públicos son blanco de ataques, tanto de hackers (a los sistemas que los soportan) como de ociosos, y mantenerlos a raya es agotador (por no decir costoso). Entonces, se hace necesario que alguien asuma el rol de coordinador/moderador, con el consiguiente sueldo para una persona que no genera nada.
Pero, por otra parte, las comunidades generan visitas. Y si la comunidad está bien gestionada, y gira en torno a los contenidos que el sitio ofrece, el crecimiento es mayor.
Ahora bien, si los contenidos generan conversaciones ¿Por qué no dar el siguiente paso y permitir que los usuarios complementen la información, corrigiéndola y ampliándola? En temas donde las especializaciones son altas, es muy probable que los usuarios sepan más que el periodista. Entonces ¿Por qué dejar ese conocimiento afuera? Y más aún ¿Qué tal si dejamos que ellos influyan en la agenda del medio?
Estos son cuestionamientos que surgen de la naturaleza misma de los medios digitales y que no son posibles de implementar en los medios masivos tradicionales. Pero en internet tenemos la oportunidad de cambiar de paradigmas.
Y esto no es algo tirado de los pelos. Ya está ocurriendo. Pero como nosotros no hemos sido capaces de apropiarnos de esta herramienta, el ciudadano de a pie ha ocupado el nicho. ¿Dónde? En los blogs . Micromedios gestionados por individuos, algunos con cientos de miles de visitas por la calidad de sus contenidos, y que ahora exploran formas de financiamiento. Los periodistas que se han subido al carro lo han tomado como una forma de contar lo que no pueden decir en los medios donde trabajan, o como simple divertimento, pero no le han tomado el peso a lo que pueden lograr, a excepción de una que otra iniciativa aislada que ofrece hacer investigaciones a pedido, previo pago de una suscripción.
Estos nuevos medios que no responden ante nadie, excepto a sus lectores, quizás serán el nuevo frente de batalla, o como lo dijo un amigo, un "periodismo de trinchera". Microrredacciones de una sola persona, o quizás de colectivos que cubren temas que no tocan los grandes medios, generando una dinámica propia y, por qué no decirlo, una revolución. Pequeñas corbetas que gracias a su velocidad y capacidad de adaptación pueden competir y sobrevivir, sin gastar sumas gigantescas en edificios corporativos, y toda clase de elementos superfluos. Medios que invierten donde se debe: en investigación, en sueldos, en calidad de contenidos. Con estructuras de costo realistas y tomando en cuenta que incluso una webcam sirve para tomar fotos para la web.
Pero por sobre todo, teniendo en cuenta que los usuarios son el sustento y dan viabilidad, recuperando el sentido social que muchas veces perdemos al trabajar en medios donde el lector es un ente abstracto, lejano y sin importancia. Es un sistema donde el usuario es rey, y es muy capaz de poner en duda la ideonidad de uno como profesional, alabralo o destruirlo. Y por ello es que la preparación que hemos tenido juega un rol importantísimo, pues ¿Cuál es nuestra diferencia en comparación a otros?. La respuesta es la ética y la credibilidad. Pero ambas se construyen, ladrillo a ladrillo, día a día. Es nuestro capital y debemos cuidarlo.
Resumiendo ¿Dónde está el futuro para los periodistas? En un mundo donde levantas una piedra y salen 3 periodistas, 4 abogados, 5 ingenieros y 20 diseñadores, cláramente no está en los medios tradicionales. Somos demasiados.
Pero si tienes espíritu emprendedor, sueñas con nuevas formas de llegar al público, quieres hacer las cosas a tu modo y tienes la capacidad de aprender, entonces este es tu momento, y este es tu medio.
El digital.