Un respiro en la ciudad

Tuve que ir al banco a depositar un cheque que hacía días me quemaba la billetera, por lo que salí rápidamente de la oficina. Pensaba demorarme lo menos posible, porque tengo una pega que terminar luego. Pero cuando salí del banco decidí pasar a lustrarme los zapatos... y fue como si me detuviera en el tiempo, mietras el resto de la gente pasaba a mi lado en cámara rápida.
Es curioso el efecto de detenerse y que te masajeen los pies mientras les pasan el betún y el pañito para sacar brillo. Son instantes que se estiiiran, que sirven para calmar los ánimos y darse cuenta de la vorágine de la velocidad en la que estamos sumergidos.
Además, hay un no sé qué de orgullo y satisfacción cuando te paras, ves los zapatos como nuevos y caminas cuidando que no se vayan a embarrar o alguien te de un pisotón. Como cabro chico luciéndolos. Algo para alegrar la mañana sonrisa.gif.

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