Patriotismo?

¿Qué celebro el 18? Debo confesar que mis fiestas patrias en general son bastante fomes. Ir a dar una vuelta a las ramadas, comer un par de empanadas o un fierrito y hasta allí llegamos. No embandero la casa, no me disfrazo de huaso, no pongo cuecas a todo volumen, me salto la parada militar, no voy a elevar volantines... sólo si hay suerte me bailo unas patitas de cueca... y sería.
Pero si ven mi sitio, la fonda que armamos con la brujis, verán que el patriotismo recorre todo.
Raro. No me considero una persona especialmente apegada a la idea de patria. Es más, considero que las fronteras son estupideces. Pero no es menos cierto que me emociona cuando veo eventos en los cuales la gente se identifica con la bandera, con ciertos símbolos e ideales (aunque sean nubilosos).
Reflexionando sobre esta aparente contradicción he llegado a la conclusión de que el punto no es la identificación con un pedazo limitado de terreno, sino que el resorte está en el sentimiento de identificación, de pertenencia a un grupo, de algo colectivo que trasciende al individuo, pero que necesita de él para subsistir.
Lo que celebro el 18 es la sensación de ser parte de algo, de tener raíces bien definidas, de tener un pasado reconocible y que no da motivos para avergonzarse. Festejo el reconocimiento de que tengo una historia compartida con otras personas, que nos une un lazo intangible pero fuerte.
Con todo lo que sucede, con todas las pifias que tenemos, con todos los problemas habidos y por haber, siento que es un buen país. Que puede ser mejor, y que para allá deben ir nuestros esfuerzos.
Asi que, para concluir ¡VIVA CHILE MIERDA!

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