La derecha anda saltando en una pata y pregonando el fracaso de la Concertación, mientras que la Concerta alega por todas partes que ganó.
Dejando de lado que nadie puede declararse vencido por una cuestión de imagen, lo cierto es que la concertación sigue ganando.
Veamos: en el año 99, para la segunda vuelta, Gladys Marín llamó a votar nulo. Del 4,14% que sacó la suma de comunistas, verdes y humanistas, sólo un 19% de su total le hizo caso, lo que se tradujo en un 0,79% del electorado. En este momento Hirsch llama a votar nulo, pero el PC ya advirtió que el pacto no comparte esa opinión. En el peor escenario se le restará alrededor de un 0,8 % a la votación de Bachelet. Entonces la cosa sería algo así: 45,87 + 5,37 - 0,8 = 50,44
Pero... hay algo interesante. Los nulos no se cuentan. Lo mismo que los blancos. O sea pasamos de un universo electoral de 6.843.148 a uno de 6.788.403 (restando el 0,8%).
Siguiendo con esta lógica, tenemos que los votos de la izquierda quedan en 314.660. sumados con la concertación dan 3.457.737, lo que representa un 50,52%
Pero aún no restamos los que votarán nulo en la derecha. Aquí sólo puedo apelar a la intuición. Creo que los blancos y nulos de la UDI pueden rondar el 1% de los votos que sacó Lavín. Entonces tendríamos que restar 15.897 votos a 1.589.769 (los de lavín), quedando 1.573.872. Nuestro universo electoral queda entonces con un total de 6.772.506. Así las cosas, el resultado sería algo así:
- Bachelet: 51,05 %
- Piñera: 48,95 %
La única forma que tiene la derecha de ganar, es provocando una corrida de la DC hacia sus filas. Entonces la concertación no debe preocuparse del voto de la izquierda, sino de mantener a la DC alineada.