Cada vez que sale una acusación de corrupción o de delitos acá en Chile, con mis amigos y conocidos comentamos lo mismo: que cuando las acusaciones son verdaderas, son robos cagones, mezquinos, estúpidos. Y pensaba que burradas de ese tipo sólo pasaban acá.
Pero resulta que también suceden en el corazón del Imperio, como el caso del ex consejero para Interior de George W. Bush, Claude Allen, que dimitió el mes pasado de su cargo. Este caballero fue acusado de estar robando en una tienda. Eso. Como lo leen.
"Allen, de 45 años y quien fue un alto funcionario del Departamento Federal de Salud y Servicios Humanos, exigía reembolsos por mercancías que nunca compró. De acuerdo con las acusaciones, Allen compraba artículos y regresaba a la tienda con los recibos. Entonces, elegía la misma mercancía, y aún sin pagarla la mostraba en el departamento de devoluciones junto con los talones de las primeras adquisiciones. Se le investigaba desde hacía meses, porque se sospechaba que había cometido fraudes similares en al menos 25 ocasiones en los mismos almacenes."
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