El jueves iba camino a la pega, cuando comencé a sentir algo raro en el pedal. Como que se iba para el lado en lugar de estar derechito. Tras llevar alrededor de 1/5 del camino que debía recorrer, paré a revisarlo. Y ¡oh, sorpresa! Me quedé con el pedal en la mano
.El atado del momento es que tenía una reunión a las 8:30, y andaba con el tiempo justo. ¿Devolverme o continuar? Opté por lo segundo, y con mucho cuidado, seguí hacia la oficina.
Una vez en la pega, procedí a conseguirme una llave 15 o una llave inglesa, para ver si podía reparar el pastel, pero ¡diablos! el hilo de la biela había desaparecido. Para los neófitos, la biela es lo que ven en la foto conectado al plato (esa cosa circular con dientes). El pedal se afirma a la biela atornillándolo, pero en mi caso el hilo (o sea, las muescas que permiten el atornillado) ya no existía. Nada que hacer. tuve que llamar de urgencia a la brujis, quién por suerte se apiadó de mí y me vino a buscar en la tarde para llevar la cleta al doctor.
Debo aclarar que no es la primera vez que me pasa. Cuando me regalaron la cleta le di duro, hasta que un par de semanas después uno de los pedales se quebró. Mierda. Hecho bolsa. Tuve que hacer el resto del recorrido empujándola
... menos mal que me pasó de vuelta a casa. Unos días después fui a San Diego y me compré un par de buenos pedales, y los instalé. Tiempo después andaba en la cleta y comencé a sentir un "tac" cada vez que la biela derecha llegaba al punto más alto. Eso duró varios días, hasta que la biela se salió. Y no tenía ninguna herramienta para arreglar el bicho. Tras mucho peregrinar di con un taller automotriz, y con una llave para bujías me apretaron la biela. Impeque. O eso creía yo.
Tiempo después seguía andando, y el pedal izquierdo se comenzó a soltar. "Filo. Ya no uso más esta wá", me dije a mi mismo. Y ahí se quedó tirada la bici. Ya me tenía chato tanto atado. más encima la sentía frenada y andaba perdiendo aire. Eso hasta que hace un mes decidí tomar el toro por las astas y la llevé... al mecánico de bicicletas. Me centró las ruedas, arregló los frenos, cambió las llantas... y tuvo que rehacerle el hilo a la biela izquierda, pues se había enchuecado. Y así quedé super bien, hasta el jueves pasado. Entonces, de urgencia se la volví a llevar y ayer me enteré de qué pasaba.
Resulta que en mi bicicleta se conjugan cuatro factores:
- Mi tamaño.
- Mi peso
- La presión que ejerzo sobre los pedales
- Las bielas mal diseñadas.
Ahora bien, viendo que el problema del plástico era serio, también rearregló el pedal izquierdo, sacando un pedazo de la cubierta plástica y haciendo que el perno entrara completamente.
Según me comentó el caballero, es un problema de muchas bicicletas actuales. Y que el atado es que si se quiere una bici "verdadera", hay que comprar una de 300 lucas para arriba. Al parecer, todas las demás son de juguete, hechas para romperse. O sea, no es que yo esté muy gordito
.Bueno, recomiendo plenamente a este caballero. Si necesitan arreglos, vayan a Luis Beltránd 1563, comuna de Providencia (o es ñuñoa... no sé bien).