Ayer vi con horror que el ejército Israelí se tiró con todo en la franja de Gaza. Bombardeó una planta elétrica, tres puentes que conectan el sur con el norte, y luna tubería de abastecimiento de agua. Todo enmarcado en la estrategia para rescatar a un soldado secuestrado por extremistas palestinos, que quieren canjearlo por presos políticos en israel, que según ellos incluyen a mujeres y niños.
Y mientras esto sucede en el mundo, la prensa de mi país titula con las siguientes noticias:





Total, eso sucede muy lejos. A quién le interesa, por ejemplo, el asesinato de una familia por parte del ejército israelí por el sólo hecho de pasear en la playa (cosa que en principio desmintieron, y luego reconocieron obligados).
Les recomiendo este interesante análisis de la situación, en el que se recuerda a un analista que decía que el retiro israelí de la franja de gaza era un distractivo, una maniobra para dejarlos en libertad de bombardear sin temor a herir a sus colonos.
Pero por favor, que no se malinterprete. Los altos mandos israelíes están más que preocupados de los derechos humanos. No los vayan a culpar por crímenes de guerra.