Las palabras son mágicas. Con ellas definimos nuestra realidad, y nuestra definición de realidad condiciona lo que percibimos. Recuerdo una película en que había una experta psiquiatra que hipnotizaba a un ladrón, pero él no quería dejarse y simulaba estar hipnotizado. Entonces la doctora le dijo que la silla que había entre ella y él no existía. Que no había silla. Y luego le dijo que caminara hacia ella.
El ladrón se paró y comenzó a caminar, ignorando la silla, hasta que se dió de bruces con ella. Se golpeó las canillas y cayó dolorosamente. Y la psiquiatra le dijo que dejara de jugar, que no estaba hipnotizado.
Luego le preguntó que habría sido correcto de hacer. Y la psiquiatra caminó hacia él, rodeó la silla, y se puso frente a frente. El ladrón preguntó " ¿Por qué rodeaste la silla?". y la psiquiatra respondió: " ¿Qué silla?".
Me gustó mucho el ejemplo. La definición de realidad no necesariamente afecta a los objetos físicos, pero sí cómo los percibimos (si es que los percibimos). Y si nos topamos con algo que se sale del esquema, automáticamente actuamos en consecuencia (esquivamos la silla), pero suprimimos el por qué (simplemente no quería ir en linea recta).
Algo así quiere hacer la iglesia católica. Al redefinir los conceptos y la doctrina, cambia la religión. en este caso, están cambiando la estructura misma de la creación, según la enseñaban:
Teólogos del vaticano eliminarían el limbo.
"A partir de ahora, los niños sin bautizo serán enviados directamente al paraíso gracias a "la infinta misericordia de Dios", según la Comisión teológica internacional."
Asi que ya saben. basta un decreto con autoridad papal para cambiar la creación.
¿Por qué no me sorprende?